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Alubias palmeñas “Bombita Rodríguez”

O como sacar partido de todo lo que hay en casa y hacer un plato de legumbres que te deja anonadado

 

Pues hoy vamos a ver como sacar rendimiento a todas las historias que hay por casa. No es que sea una cosa muy creativa ni trabajada. El caso, niños y niñas, es que hay que comer legumbres, que son algo buenísimo, y tomar platos de cuchara cocinados a fuego lento, porque eso hace que la vida mole más.

Ingredientes

– Alubias palmeñas, un puñado por persona y otro para la olla, según la Güeli Ruperta, mi bisabuela.

– Una yuca

– Una patata

– Una zanahoria

– Una cebolla

– Dos dientes de ajo

– Un tomate

– Unas manitas de cerdo

– Un chorizo de orza

– Una salchicha bockwurst

– Pimentón de la Vera picante

– Pimienta negra

– Sal gorda

– Manteca de cerdo

Conseguir los ingredientes

En este caso todo eran ingredientes que por uno u otro motivo andaban por casa y que decidí utilizar para esto.

La cebolla, la patata, los ajos, los tomates, la sal y la pimienta negra es algo que presupongo que todo ser humano razonable tiene. También pimentón de la Vera, dulce y picante.  Todo esto lo venden en cualquier parte, nosotros lo compramos o en el Eroski de Francisco Silvela o en el Mercado de La Guindalera. El pimentón de la Vera concretamente lo compramos en una tienda en Riaza (Guadalajara).

Manteca de cerdo conviene tener, en la carnicería del Mercado de La Guindalera la venden en bloques. Conviene tener porque uno es castellano y es algo que debe ser así. Para determinados guisos da una jugosidad diferente. E insana. Que más da.

Las alubias palmeñas las compramos también en el mencionado Eroski.

La yuca es un tubérculo similar a la patata que teníamos en casa por otro motivo. Lo venden ya en Madrid en muchas fruterías. Nosotros esta la compramos en el Mercado de La Guindalera.

La salchicha bockwurst es un tipo de salchicha alemana ahumada, muy larga. Esta la compramos en el Lidl de Prosperidad porque hicimos una raclette y todavía andaba por casa.

El chorizo de orza, viene a ser un chorizo conservado en aceite que se guardaba en orzas, unos recipientes de barro. Este en realidad no iba en orza, iba en vidrio, pero ya por el método de conservación se queda con ese nombre. Estos los compramos en Motilla del Palancar, Cuenca, en una parada que hicimos. En tiendas de productos artesanales los suelen tener en Madrid.

Las manitas de cerdo las tienen en cualquier carnicería. Las que usamos las compramos en Riaza (Guadalajara) esperando darles algún uso, pero en cualquier carnicería de barrio las puedes encontrar.

 

Elaboración

Esto es tan fácil de hacer que da susto. La tarde anterior se dejan en remojo las alubias y se olvida uno de ellas. Si alguna queda flotando, las hunde a toquecitos. Esto no es imprescindible pero a mí me gusta hacerlo. Luego nos olvidamos de ellas, dormimos plácidamente y demás.

Al día siguiente, como tres horas antes de comer, nos ponemos al tema. En la olla que vayamos a utilizar echamos dos cucharadas de manteca de cerdo y freímos ahí mismo el chorizo. Buenísimo para el colesterol, para que suba. Luego reservamos el chorizo, pero en la grasa que queda echamos la cebolla y los ajos que tendremos previamente picados y un poquito después, cuando se doren, el tomate picado. Al cabo de unos minutos echamos un par de cucharadas de pimentón picante y removemos rápido para que no se queme.

Lo dejamos así un ratito y añadimos la yuca, la patata y la zanahoria cortados en gajos. Si se hace en plan abuela lo suyo es ir “cascando” sobre la propia olla, una vez pelado todo. Cuando ande todo por ahí, se le dan otro par de vueltas.

Después añadimos las manitas de cerdo (si en la carnicería nos las han troceado, mejor. Conviene “blanquearlas” previamente, es decir, darles un hervor por separado y luego meterlo en agua fría, no se para que se hace esto, en todo caso a mi se me olvidó) y le damos un par de vueltas con todo, añadiendo la pimienta.

Hecho esto, incorporamos las alubias y echamos agua HASTA CUBRIR. No pasarse porque si uno se pasa queda todo muy acuoso. Cubrir lo justo es suficiente o un poquito menos. Esto lo digo pero luego la suelo cagar.

Luego lo dejamos ahí hirviendo a fuego lento durante un par de horas o más. Nos vamos a jugar al Mafia II a la Play y de vez en cuando nos pasamos a darle un meneo. Lo del Mafia II y la Play no es imprescindible, esto sólo que lo hagan los que lo tengan. Cuando llegue el momento, cosa que yo calculo con el método de comerme una alubia, añadimos el chorizo que habíamos reservado y la salchicha Bockwurst, a la que le hacemos un par de agujeros para que no explote ahí dentro, dejándolo cinco minutos más.

Se puede hacer en olla exprés, pero a mi no me gusta la olla exprés desde que vi un corto llamado “Exprés”. Además es fantástico el placer de hacerlo a fuego lento y que la casa vaya cogiendo olor, a mi me pirran estas cosas. Tardas menos con la olla exprés pero no tiene la misma gracia. Eso va en cada uno, claro.

 

Para acompañar, nosotros nos decantamos por una Leffe Radieuse, que es la cerveza que veis en la foto y que compramos en El Cervecero.

 

El nombre de “Bombita Rodríguez” es por su pesada digestión, ciertamente. Y por Bombita Rodríguez, claro

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Arroz meloso con conejo

Publicado originalmente en Rebeldes en la Estrella de la Muerte, 26 de Diciembre de 2008

Para que no digáis que no os doy ideas y por eso vais al Burger King, os paso mi nueva hazaña. Estando un día en casa, vi en TVE el programa de por las mañanas que tiene Inmaculada Galván y allí conectaban con un restaurante de Guadalajara en el que hicieron arroz con conejo. No se me quedó la receta en la cabeza, aunque si varias cosas, por eso decidí fusionar lo que se me había quedado con partes que yo me inventé y esta es la receta que hice:

Ingredientes (para cuatro):

– Un conejo entero, con su hígado, corazón y riñones

– Una cebolla

– Un pimiento verde

– Un pimiento rojo

– Un par de zanahorias

– Un cuarto de calabaza

– Un tomate

– Un vaso de vino tinto

– Arroz

– Orégano

– Tomillo

Procedimiento:

– El día antes de comer, ir a la carnicería a comprar el conejo. Pedirle a la carnicera o al carnicero que nos lo trocee. Al llegar a casa, echar orégano y tomillo al conejo troceado, para que vaya cogiendo sabor

– Ya el día que lo vamos a comer, picamos todas las verduras y las sofreímos en una olla. Primero la cebolla a fuego lento, hasta que se va pochando, luego vamos metiendo los pimientos, la calabaza, la zanahoria y el tomate. Muy despacio

– Cuando ya lleva un rato, le echamos el conejo troceado para que se vaya haciendo

– Cuando el conejo empiece a tener color, le echamos el vaso de vino tinto. Este vaso, junto al jugo que han ido soltando las verduras, va formando un caldito. Ponemos el fuego fuerte y lo dejamos un rato para que el alcohol del vino se reduzca

– Cuando ya lleva un ratillo (5-10 minutos, siempre a ojo), le añadimos el arroz. Una taza por persona y el doble de tazas de agua, más una que le ponemos de regalo porque quedemos que quede en el punto medio entre meloso y caldoso

– Lo dejamos diez minutos y nos lo comemos. Con lo del tiempo y el arroz, pueden ser diez minutos, pueden ser once, con esto yo prefiero probar un poco o echarle un vistazo antes que ser estricto con el tiempo. Recordad que el agua no se va a evaporar del todo porque le hemos echado un vaso más. Además de esto, ya incluso tenía algo de líquido por el vino y el jugo que han ido soltando las verduras. Por cierto, en relación a esto, hay gente que me ha dicho que por qué no echar un caldo de algo para hacer el arroz. Lo que yo digo siempre es que con las propias verduras, el vino y el conejo ya se va generando ahí un caldo, por lo que con el agua basta y yo no aconsejo echar caldo

– Después, se come. Recuerden que es el hombre el que espera al arroz, no el arroz el que espera al hombre

¡Esto es todo amigos!

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