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La vuelta al mundo en cuchucientas recetas: Alaska. Salmón asado con hinojo y limón

Alaska, que no la cantante Olvido Gara, Alaska, ese pedazo de tierra en el confín del mundo, con su famoso Doctor y el chico de la peli de Sean Penn al que le dio por vivir una vida salvaje y terminó muriendo por no encontrar un puente. Siempre nos viene la imagen de ese territorio casi virgen en el que viven yankis desplazados con su rifle y su camisa de franela. Y sin duda para los aventureros Alaska significa territorios desconocidos, naturaleza virgen y gracias a Bush muchas perforaciones petrolíferas, larga vida a los Estados Unidos de América.

En fin, ¿qué tenemos en Alaska? Pues al parecer, mucho salmón, el alimento estrella de esta gastronomía de tierras del frío. Así que vamos con una recetilla de salmón a ver si gusta. Esta receta la saqué de una revista Altaïr

SALMÓN ASADO CON HINOJO Y LIMÓN

Ingredientes (para 4)

1 salmón rojo entero (2kg de peso aproximadamente)

Aceite de oliva

2 bulbos de hinojo picado fino

2 cucharadas de semillas de hinojo

3 limones (2 en rodajas, 1 en zumo)

6 dientes de ajo

1/2 litro de vino tinto

Perejil, sal y pimienta

Elaboración

En una fuente de horno echamos un par de cucharadas de aceite. Añadimos la mitad del hinojo picado, rodajas de limón, las semillas de hinojo y el ajo, formando un lecho.

Salpimentamos el interior del salmón e introducimos el perejil, poniendo después el pescado en la fuente. Rociamos con el zumo de lmón y un poco de aceite de oliva y añadimos el vino.

Introducimos todo en el horno cubierto con papel de aluminio para que el salmón no se seque. A los diez minutos, se riega el salmón con el jugo del fondo.

Se deja en el horno unos 25 minutos y listo

¿Y para beber?

Lo que tiene el salmón es que es un pescado que si te despistas es casi un filete, no tanto como el atún pero vamos, así lo veo yo, una carne del mar. Este plato tiene su movida porque no tiene sólo el pescado, además el sabor del hinojo se nota y bueno, ¡¡lleva vino!! Maridar cerveza y vino, no me digas más. Me la juego por una Dunkelweizen, o sea, una de trigo oscura. Por no marear y decir una muy fácil de conseguir, la Franziskaner de etiqueta roja. Aquí sigo con mi movida trigo con pescado pero tal vez con el salmón y el sabor que deja el vino vaya además bien el rollo tostadito y un poco caramelizado de esta variante.

Conseguir los ingredientes

El salmón lo conseguimos en los mercados. En el de La Guindalera en pescadería Cortizo siempre tienen de lo mejor. Hinojo en el mismo mercado. Aceite, limones, vino tinto, perejil, sal, pimienta, en cualquier parte. Las semillas de hinojo las conseguí en el Herbolario Guindalera, en la C/Eraso

Venga, que lo estábamos deseando

Próxima estación: Albacete

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Arroz meloso con conejo

Publicado originalmente en Rebeldes en la Estrella de la Muerte, 26 de Diciembre de 2008

Para que no digáis que no os doy ideas y por eso vais al Burger King, os paso mi nueva hazaña. Estando un día en casa, vi en TVE el programa de por las mañanas que tiene Inmaculada Galván y allí conectaban con un restaurante de Guadalajara en el que hicieron arroz con conejo. No se me quedó la receta en la cabeza, aunque si varias cosas, por eso decidí fusionar lo que se me había quedado con partes que yo me inventé y esta es la receta que hice:

Ingredientes (para cuatro):

– Un conejo entero, con su hígado, corazón y riñones

– Una cebolla

– Un pimiento verde

– Un pimiento rojo

– Un par de zanahorias

– Un cuarto de calabaza

– Un tomate

– Un vaso de vino tinto

– Arroz

– Orégano

– Tomillo

Procedimiento:

– El día antes de comer, ir a la carnicería a comprar el conejo. Pedirle a la carnicera o al carnicero que nos lo trocee. Al llegar a casa, echar orégano y tomillo al conejo troceado, para que vaya cogiendo sabor

– Ya el día que lo vamos a comer, picamos todas las verduras y las sofreímos en una olla. Primero la cebolla a fuego lento, hasta que se va pochando, luego vamos metiendo los pimientos, la calabaza, la zanahoria y el tomate. Muy despacio

– Cuando ya lleva un rato, le echamos el conejo troceado para que se vaya haciendo

– Cuando el conejo empiece a tener color, le echamos el vaso de vino tinto. Este vaso, junto al jugo que han ido soltando las verduras, va formando un caldito. Ponemos el fuego fuerte y lo dejamos un rato para que el alcohol del vino se reduzca

– Cuando ya lleva un ratillo (5-10 minutos, siempre a ojo), le añadimos el arroz. Una taza por persona y el doble de tazas de agua, más una que le ponemos de regalo porque quedemos que quede en el punto medio entre meloso y caldoso

– Lo dejamos diez minutos y nos lo comemos. Con lo del tiempo y el arroz, pueden ser diez minutos, pueden ser once, con esto yo prefiero probar un poco o echarle un vistazo antes que ser estricto con el tiempo. Recordad que el agua no se va a evaporar del todo porque le hemos echado un vaso más. Además de esto, ya incluso tenía algo de líquido por el vino y el jugo que han ido soltando las verduras. Por cierto, en relación a esto, hay gente que me ha dicho que por qué no echar un caldo de algo para hacer el arroz. Lo que yo digo siempre es que con las propias verduras, el vino y el conejo ya se va generando ahí un caldo, por lo que con el agua basta y yo no aconsejo echar caldo

– Después, se come. Recuerden que es el hombre el que espera al arroz, no el arroz el que espera al hombre

¡Esto es todo amigos!

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Setas: El desenlace (¡ñam!)

Publicado originalmente en Rebeldes en la Estrella de la Muerte, 19 de Noviembre de 2008

Leí en el periódico que en el último año el consumo de comida basura ha aumentado en un 30% debido a la crisis.

La comida basura tiene el dudoso honor de ser el paradigma alimenticio de la vida en el capitalismo. Trabaja rápido, come rápido y mal, comida asquerosa en una multinacional.

Yo ya he dejado constancia de que pienso con el estómago. Cada cuál tiene sus gustos y yo tengo el gusto de comer bien. Me interesan movimientos como el slow food, que proclaman la vuelta a los placeres de la comida tranquila y de calidad.

Si el fin de semana pasado hicimos una recolección de setas bastante importante, llegó por supuesto el momento de comerlas. En mi cruzada particular para combatir la mala comida, pongo a disposición de la humanidad las tres recetas que nos curramos la reina y yo:

1.- Tortilla de patatas con negrillas y senderuelas

2.- Setas rebozadas con salsa de soja

3.- Setas salteadas con ajito, jamón y reducción de vino tinto (ahí es nada)

Vamos con la primera

Tortilla de patatas con negrillas y senderuelas:

Ingredientes: Patatas, Cebolla, Huevos, Negrillas y Senderuelas

Procedimiento:

1.– Hacemos el inicio normal de una tortilla de patatas: sofreir la cebolla en la sartén y añadir las patatas cortadas en rodajas

2.– Añadimos las negrillas y senderuelas picaditas

3.- Finalizamos la tortilla de patatas como siempre, batimos el huevo, mezclamos, ponemos en la sartén, damos la vuelta

Resultado: La tortilla de patatas de siempre con un intenso aroma de setas

Setas rebozadas con salsa de soja

Ingredientes: Boletus, Macrolepiotas, Huevo, Harina, Salsa de Soja

Procedimiento:

1.- Cortamos en trozos gruesos las setas

2.- Las pasamos por huevo y harina

3.- Lo freímos en la sartén

4.- Ponemos salsa de soja en un cuenquito

Y nos lo comemos. Tremendo.

Setas salteadas con ajito, jamón y reducción de vino tinto (ahí es nada)

Ingredientes: Níscalos, Lepistas y el totum revolutum de setas que nos sobraron, tres dientes de ajo, jamón ibérico y un culín de vino tinto

Procedimiento:

1.- Cortamos en láminas los dientes de ajo y los doramos en la sartén

2.– Picamos las setas y las añadimos a la sartén

3.- Hacemos lo mismo con el jamón

4.- Echamos el culín de vino tinto para que se reduzca ahí

Tachán:

Como veis, fácil y para toda la familia. A esto le añadimos una dorada al horno y un pan que se curró la reina y que os pongo también:

Revolución estomacal, ¡ya!.

Más Lenin y menos Burger King.

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