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Comidas vacacionales: Euskadi, Kitsch y pintxos

Poco pasamos por nuestras queridas tierras vascas en este viaje, pero suficiente para dejar buen sabor de boca.

La pena es que no sacamos demasiadas fotos, porque andábamos a otras cosas.

Nuestra primera parada fue Elgoibar para comer, fuimos a una taberna de la plaza del pueblo a tomar unos pintxos y a otra que había en una calle peatonal. Pero justo antes habíamos estado a punto de tener un accidente de coche por culpa de un chiflado y todavía teníamos el susto en el cuerpo. Un poco de txacolí (para mí, no para la conductora) algo hizo para poner mejor cuerpo.

Lo de los pintxos es algo fascinante, porque son bocados en miniatura. Las dos mejores tradiciones gastronómicas son, para mí, el pintxo o la tapa, la comida de taberna. Entiendo que es algo que se aplica en el País Vasco, Castilla (de Logroño a Cuenca, quiero decir) y Andalucía. Los demás lugares se quedan cortos y aunque tienen también sus cosas, nunca entiendo esos bares de gastrotapas que hacen cocineros catalanes, que no han tomado tapas en su puñetera vida y quieren hacer rollos conceptuales sobre temas que no han mamado desde niños.

En Madrid, al igual que en todo el territorio desde Ávila hacia el Sur, se estila la tapa con una caña, que no siempre es sinónimo de calidad y a veces sí de cantidad, y a veces de las dos casas. Además de tapas están las raciones como sabéis, que ya las pagas. Lo del pintxo es otra cosa interesante, porque tampoco hay siempre creatividad (no nos engañemos, muchos tienen siempre lo mismo) pero si va bien para comer algo pequeño a buen precio o probar varias cosas. Cuando además hay cosas creativas, ya ni os cuento.

Pero lo que nos motivó a ir a Gasteiz fue ir a una cervecería llamada Kitsch. Y ¿por qué íbamos ahí? Pues porque es una cervecería que apuesta exclusivamente por cerveza de calidad, es decir, no hace la típica carta de importación con Budweiser, Quilmes y las cuatro belgas más famosas, no. Lo que hace es renovar constantemente y tener siempre cosas de calidad contrastada, una pasada vaya. Además, por temas profesionales ya había hablado alguna vez por Internet con su dueño, Javier, y en la medida de lo posible me hacía ilusión hablar con él en persona aunque fuese un rato, porque dejar atrás el trabajo normal era obligatorio en las vacaciones, pero lo que tiene que ver con la cerveza siempre está presente.

Así que allí fuimos. Nos presentamos a Javier y directamente nos pusimos en sus manos, mientras hablábamos con él en los ratos en los que no estaba ocupado atendiendo a los clientes. Directamente le dijimos que nos íbamos a tomar unas cuantas rondas y que él nos fuese poniendo lo que quisiera.

Bueno y por aquí algunas de las que cayeron como esta IPA tostada de Beer Here, “Hoptilicus”

He aquí esta zwet.be, otra cosa interesantísima, una especie de ¿porter semi lámbica?

Y esta fue la última, esta Imperial Barley Wine de Southern Tier, la Back Burner

Otras que cayeron, antes, durante o después que estas, la Punk IPA de BrewDog, la Southern Tier Oak Aged Un*Earthly (que es una barbaridad de cerveza, mi favorita de la noche pero muy descaradamente además) y la Great Divide Espresso Oak Aged Yeti Imperial Stout, todas de barril.

 

Como no hay comida en el Kitsch, nos fuimos a un bar de pintxos llamado “El Riojano”, a mitad de la noche, para reponer fuerzas, muy recomendable.

De esos no sacamos ninguna foto, pero sí del que tomamos para desayunar en “El Bilbaino”, al día siguiente,  entre otros

Y estas han sido nuestras comidas vacacionales, ¡qué las disfruten!

 

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Euskal Herria, comida todo el día

Publicada originalmente en Rebeldes en la Estrella de la Muerte, 6 de Noviembre de 2010

 

No tengo perdón al no haberles relatado a mis masas lectoras lo que aconteció ya hace unos fines de semana. Una experiencia que todo el mundo amante de la cocina y el frikismo debe hacer: road trip a Zarautz a comer en el restaurante de Karlos Argiñano, nuestro cocinero más querido, el único tipo junto a Che Guevara y Johan Cruyff cuyas indicaciones hay que seguir a pies juntillas.

Pues sí, lo hicimos. La reina, Manolo y Elena, Jon “Vaso Roto” y un servidor de ustedes.

De primero, Ensalada con Bacalao.

De Segundo, vichysoisse con manzana y panceta.

De tercero, merluza.

De cuarto, cordero.

De postre, una copa con una crema de almendras, piña y coco. Y luego patxarán casero. Agüita con los vascos.

Resultó que en Zarautz era el día de las cuadrillas y había una animación que no veas. Conclusión, garagardoas a cascoporro y pintxos, un paisano llamado Koldo nos llevó a la plaza “clave” en la que estaban los mejores locales. Que cosa más buena oyes.

Es que ir a las tierras vascas es un no parar, casi incita al canibalismo, los momentos en los que no comes te comerías tus propias manos porque entras en una dinámica de gordura que lo flipas, pero collons, es que estás rodeado.

Nuestra visita relámpago concluyó con una visita al Sagardotegi de Aginaga. Estos lugares, los sagardotegis, son caseríos donde hacen su propia sidra y de paso que la venden montan un restaurante con un menú básico de tortilla de bacalao y chuletón además de otras variedades de la carta. Pagas 5€ por el txotx, que viene a ser que te bebes toda la sidra que quieres, que sale de unos barriles a presión de las paredes, en este sitio había ocho barriles enormes y cada uno tenía una sidra distinta, además de tener vino tinto, blanco y cava para poder beber lo que gustes. Este sitio era otro pasote, si cabe más que Argiñano, en el que te ponías como el kiko. De estos lugares en los que hay una camarera vasca grandota que primero parece que te va a arrancar el pescuezo y luego es la risa.

En fin, siempre vale la pena viajar a Euskal Herria pero ya si hablamos de comer, nuestros vecinos los vascos no tienen rival. Gora gu ta gutarrak!

Os pongo unas fotos también del lugar en el que nos alojamos, Sarasola Zahar, en Aizarnazabal

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Tabernas: Sagaretxe

Publicado originalmente en Guaschibo, 2 de Octubre de 2005
Sagaretxe
Calle Eloy Gonzálo 25
Metro: Iglesia (L1), Quevedo (L2)

Ya tocaba inaugurar la Guía Mitxolin y allá que vamos. El sitio que nos ocupa es un lugar de inspiración vasca situado en el barrio de Chamberí, Sagaretxe.

La oferta consiste en un buen surtido de pintxos, alguna que otra ración, sidra, txacolí y cerveza y refrescos para el que guste. Esto hablando del apartado de taberna, que luego el local tiene un restaurante en el que no he estado.

Se trata de un local, para qué negarlo, de gente bien, arregladitos, gustosos de sus pinchos y demás, con aparcacoches y todo esto. Entonces dirán ¿qué tiene esto que ver con los criterios mencionados de la Guía Mitxolin?. El qué busca, haya.

Existe la oferta de Sidra al Txotx, qué por 5.50 euros puedes llenar el vaso de una muy buena sidra por un número ilimitado de veces. Ahí es donde la cuestión da un giro principal, porque aseguramos el bebercio a un precio más que amortizable (teniendo en cuenta que una caña de sidra suele estar entre 0.90 y 1.20, sólo es cuestión de hacer cuentas). La Sidra al Txotx consiste en que vas al barril, lo abres por tu cuenta y llenas el vaso, sin más.

En el aspecto de tapas, el bar, como buen vasco, no da. Y bien es cierto que a los madrileños y a los castellanos en general nos gusta la cocina vasca, pero también el saque en profundidad, la potencia ilimitada e historias de ese tipo, así que ese sea quizá el mayor escollo del local.

Lo que si hay es una buena oferta de pintxos que, aunque algo caros, son deliciosos. Uno no se pudo permitir tomarlos todos, pero el de paté con mermelada, el de caviar o el de hamburguesa con salsa de pimiento… de toma pan y moja.

Siendo honestos, el local está enfocado a gente bien y desde fuera puede asustar, pero si uno hace cálculos, se pilla su vaso para la sidra al txotx y una ración de pintxos entre varios, sale la cosa bastante rentable.

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