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Els Tomassets, Dénia

Cuando estoy en Dénia vivo en una especie de arcadia feliz en la que rodeado de naranjos salgo al mundo exterior lo menos posible y por lo tanto hago lo que puedo por no acercarme al pueblo. Pero este año me he propuesto salir un poco a comer cosas, que comer siempre está bien, así que un día salimos La Reina y yo al Carrer Loreto, que tanto limpiar naranjos no puede ser bueno.

Mirando el panorama y tras un intento fallido (por no reservar) en el Baret de Miquel, decidimos ir a “Els Tomassets”. Me pareció interesante porque la carta demuestra una preocupación por ofrecer productos tradicionales de la terra y recetas típicas pero dándoles un toque especial. Nos sentamos en la terraza (de ahí que las fotos no sean las mejores, lo sentimos, poca luz, una pena) , empezando a untar pan con all-i-oli con un vino de la Marina Alta (no recuerdo cuál, tendremos que aprender de vinos).

Después vinieron:

1.- Tomates secos con anchoas y ventresca. En la Marina Alta existe mucha tradición de tomar tomates secos aunque no han sabido promocionarlo como en Italia, que a ojos del mundo es la tierra de los tomates secos

2.- Esgarrat, torrat, escalivada, llamenlo equis

3.- Embotits de la Marina Alta. En La Marina Alta, y en el País Valencià en general, hay mucha tradición de embutidos. Ayer hablaba de ellos y de mi predilección por los mismos, son un gran invento y hay muchísimos, no perdamos la tradición.

4.- Pulpo seco, otra tradicional

Y para terminar esta crepe de mascarpone

También tomamos unas coquetes de dacsa, que olvidamos fotografiar.

El precio medio por persona es de 20-25€, con un par de copas de vino incluídas

Els Tomassets

Carrer Loreto, 35

Dénia, Marina Alta, Alacant

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Tyris

Fabricante:  In Extremis

Origen: Riba-Roja de Túria, Camp de Túria, Valencia

Conseguida en:  Lúpulo A Mansalva

% Alc:  5

IBU: /

Estilo:  Hefeweizen

Ingredientes:  Malta de trigo y cebada, agua, lúpulo en flor styrian goldings y levadura

Maridaje: Va fenomenal con una fideuá o con arròs a banda, con pescados, con quesos de cabra…

Notas:

Una cerveza turbia como es habitual en el estilo (“hefe” es levadura y “weizen”  trigo, y la levadura enturbia el contenido). Destaca un aroma fuerte a manzana y plátano, también habitual.

Entra con mucho gas y “pica” un poco en el estómago, el sabor es ácido y dulce y los recuerdos del plátano prevalecen. De cuerpo suave, al principio tiene mucha espuma pero la pierde demasiado rápido.

En nuestra opinión es un buen ejemplo de una más que correcta hefeweizen de libro. Aunque tenemos que darle un tirón de orejas a Gonzalo y Dani, de Tyris, porque tanto con esta como con muchas de sus creaciones cambian mucho la receta y de un lote a otro nos parecen demasiado variables.

 

Calificaciones:

Aroma:  9.5 / 15
Gusto: 13 / 20
Textura:  2 / 5
Impresión general:  6/10
Total: 30.5 / 50
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Pues una fideuá

Publicado originalmente en Rebeldes en la Estrella de la Muerte, 18 de Febrero de 2010

Hay que decir las cosas como son y es que últimamente la reina y yo cuando nos ponemos a cocinar nos salimos por todas partes, dicho sea con toda la modestia.

El pasado fin de semana me lancé con la ayuda de mi pinche a hacer una fideuá. ¿Y qué es una fideuá? Bueno, es un plato bandera de las comarcas de La Safor (de donde es originario) y la Marina Alta, en el País Valenciá. Según cuentan su origen está en los tradicionales guisos que hacían los pescadores en sus barcas. Era una costumbre llevar arroz en la barca y cuando pescabas esto y aquello hacías un caldito y hacías cualquier plato. Parece ser que un día no tenían arroz y probaron a hacerlo con fideos y la cosa se popularizó, y así hasta ahora, cuando es sin duda uno de los mejores platos para hacer en paella.

Hay dos ingredientes fundamentales. El primero es el fideo gordo corto y hueco, que ya en muchos sitios lo venden como “fideo de fideuá”. Esto es importante, si se hace con fideo fino es un rossejat que es algo que se hace en el País Valenciá Nord, o sea, la C.A. de Cataluña. El segundo ingrediente clave es el caldo de pescado. Para hacer un caldo de pescado se pueden usar muchísimas cosas y si nos atenemos al espíritu del plato vale cualquier cosa que venga del mar, básicamente si coges morralla, cáscaras de mariscos y demás, lo cueces todo varias horas y tienes un caldo de pescado. Hay ahora muchas recetas para hacer caldos, pero como digo los pescadores hacían el caldo con lo que tenían. Nosotros hace meses hicimos un caldo de pescado para no se qué, congelamos una parte y esa es la que usamos para la fideuá. No se ni de que era, pero era caldo de pescado. Yo siempre digo que una persona práctica debería tener siempre caldos caseros de pescado, cocido y verduras, pero luego soy el primero que no encuentro tiempo y tengo que comprar los que vienen ya hechos. Pero si siempre tienes a mano, mejor.

Luego hay otros ingredientes también importantes, que son los “tropezones” y lo que uses para hacer el sofrito. Aquí yo  me he ceñido a lo que he visto siempre hacer a mi padre y a mi tío. De “tropezones”, gambas y sepia cortada en trozos pequeños. Por cierto, antaño en Denia se usaba como tropezón la gamba roja, que había a mansalva y sobraba siempre, ahora resulta que es un producto delicatessen que vale la vida. Para hacer el sofrito, ajos, cebolla, tomate (hay gente que usa salsa de tomate Apis o alguna de esas, yo creo que si usas varios tomates cortados a pelo o bien una lata de esas en las que vienen troceados queda mejor) y pimentón. Y para culminar, azafrán y colorante de ese asqueroso.

El proceso para hacerlo es el siguiente. Coges la paella, echas aceite y sofríes el ajo y la cebolla, cuando se ha dorado echas el tomate, después pimentón, remueves, echas la sepia troceada, las gambas, sofríes un rato y cuando ya ves que la sepia no va a quedarte crudo, echas los fideos y les das unas cuantas vueltas ahí, a pelo. Dadas las vueltas a pelo, echas el caldo. ¿Cuánto? Ni idea, yo siempre lo he visto hacer a ojo, echar caldo hasta que cubre o hasta que llega a los clavos de las asas de la paella. Ahí es cuando yo meto azafrán y el colorante. Esto es un tema de debate muy serio. El asunto es que para que una paella o una fideuá queden amarillas como corresponde hay que echar una cajita entera de azafrán y teniendo en cuenta que el azafrán es lo más caro que hay en el planeta, no se lo puede permitir cualquiera. Pero estos platos si no son amarillos es como si falta algo, así que se meten esos sobres asquerosos. Claro que el azafrán da muy buen aroma, por lo que unas hebras como mínimo hay que poner. En cosa de diez minutos ya está todo hecho y después se come y no hay más que contar.

De acompañamiento, lo que se suele hacer es all-i-oli y sobre esto va a haber que sentar doctrina en este momento. El nombre lo dice todo, all-i-oli, ajo-y-aceite. Lo que tomamos normalmente es una mayonesa (aceite y huevo) a la que se añaden ajos. Y es comprensible porque es más fácil. Pero un all-i-oli de verdad es ajo machacado ligado con aceite en un proceso largo y laborioso. Para hacer all-i-oli, se procede de la siguiente manera: se pillan dos o tres dientes de ajo, se cortan en trozos, se meten en un mortero (¡de cerámica!) y se machaca con rabia durante cosa de diez minutos (o más) hasta que tienes un puré de ajo, una masilla que huele que alimenta. Sobre el uso del ajo aquí hay que ser muy claros porque a veces la gente te dice que lo hagas con poquito ajo… no, no, no, el all-i-oli es algo que tiene que tener tal potencia que haga desmayarse a todos los que están a diez metros de ti cuando hablas. Es algo que tomas si sabes que no vas a salir a ligar porque sabes que no tienes oportunidades o porque quieres ser fiel a tu novia, claro que esto último es un riesgo también porque puede provocar divorcios. Eso es el all-i-oli, lleva ajos, vas a oler a ajo y has de asumirlo. ¿Por donde íbamos? Al puré de ajos que has hecho le vas echando aceite de oliva muy despacio y vas removiendo todo constantemente para que vaya ligando, lo puedes ir haciendo gota a gota para que sea más fácil, pero aviso que puedes estar fácilmente media hora con todo el proceso y si no lo haces con mucha calma te saldrá mal.

Aquí pongo un par de videos donde hacen all-i-oli, a ver si os animáis

(ah, nunca hablo de sal porque la doy por supuesta)

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Fessols i naps

Publicado originalmente en Rebeldes en la estrella de la muerte, 10 de Diciembre de 2008

Son las maravillas que suceden en los pueblos. Pides comida para dos y de la olla que te sirven bien podrían comer cuatro.

El Bar Nati es un bar similar a los bares que hay en tantos pueblos de la Marina Alta. Con una barra en la que los señores comentan la actualidad política y deportiva marcando un ritmo fuerte de cassalles para el cogote. El valencianocatalán es la lengua predominante. Sólo la camarera, colombiana, alardea de que en ocho años no ha aprendido ni una palabra. Ya sabemos cómo es el bilingüismo de muchos castellanoparlantes: el bilingüismo, obligatorio para los demás, que yo con mi lengua me apaño.

Cinco mesitas con manteles de papel llenan el espacio. A la hora de comer, decenas de trabajadores del pueblo acuden a tomar el económico menú. El buen precio es acompañado de grandes raciones de buenísima calidad.

Las calles de La Xara en el mes de Diciembre respiran la tranquilidad que en otros tiempos se respiraba durante todo el año. Con casitas bajas de colores. Las hay azules, verdes, amarillas, rosas, blancas… en la pastelería Paquita venden dulces de gran calidad. Los ingleses y alemanes ya lo han descubierto y llenan el local hasta arriba.

La construcción ha marcado también la forma de este pequeño pueblo, pedanía de Dénia. Es la cercanía a la capital de la Costa Blanca lo que ha hecho que muchos promotores se fijen ahí para sus construcciones. “No vas a conocer La Xara, parece una gran ciudad”, dice mi abuela, “aunque sigue habiendo muchos comunistas y catalanistas… y también buenas personas, aunque un poco burros”, puntualiza. Para la gente de Dénia, La Xara siempre ha creado esa fascinación. No obstante, ahí es donde de verdad se ha mantenido durante décadas el paradigma de la forma de vida de la Marina Alta: gossera, meninfotisme y tradición. En esa tradición se han fijado los de la constructora Benlloch, que con su promoción “Ca La Xara”, en vez de hacer armatostes de pisos han hecho unas casitas blancas que encajan a la perfección con el aroma del pueblo. ¿Es un espejismo o hay por ahí sueltos más constructores con cabeza?

El arros amb fessols i naps (arroz con alubias y nabos) es potente. Se trata de un arroz meloso que lleva, además, sus buenos pedazos de carne de cerdo. Para subir así la temperatura corporal y sobrellevar estos inviernos tan húmedos.

“I aixó… no lo menjeu?”, nos dice Salva, señalando las tres cucharadas que nos quedan en la olla y que definitivamente han vencido nuestra resistencia “ Que ja vos queda poquet, a vore si podeu!”

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