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Spaghetti negro al ajillo con cangrejo de río

Esto es una feria de restos y a veces en las ferias de restos encuentras grandes cosas. En el Alcampo venden cangrejos de río ya cocidos que los teníamos por casa para una de las cuchucientas recetas, había pasta y bueno, lo uno con lo otro, más ajo más guindilla…

Fue acompañado por vino con gaseosa, que es una de las bebidas predilectas de este bloj aunque se hable tanto de cerveza

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Coliflor al ajo (y guindilla y pimentón picante)

El grupo de consumo de La Guindalera nos proporciona muchas verduras a las que hay que sacar partido, aunque sean algo tan aburrido como una coliflor (que para mí es de las verduras más aburridas).

La coliflor al ajo es, al parecer, un plato tradicional madrileño. Es dificil hablar de gastronomía madrileña dada la multitud de gente que vive en el área metropolitana, de diferente procedencia, pero bueno, tiene sus platos históricos que van lógicamente ligados a la gastronomía tradicional castellana en general.

Este plato lo leí en algún libro y el tema es el siguiente. Haces la coliflor. O bien la cueces o la haces al vapor. Nosotros somos muy de vapor, será por los onsen o por el barco. Por otro lado en una sartén pequeña pones un dedo de aceite (de oliva, redeu), echas cuatro o cinco dientes de ajo (y al que no le guste el ajo es un animal), un par de guindillas y cuando se está dorando todo, añades una cucharada de pimentón picante, lo remueves A TODA LECHE y apagas.

Las coliflores al vapor las repartes en los platos y después este aceite con ajo, guindillas y pimentón lo viertes por encima.

La receta tradicional es con ajo nada más, pero ajo va bien con guindilla y pimentón picante va bien porque nosotros lo valemos.

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La vuelta al mundo en cuchucientas recetas: Amazigh. Escaldón de Gofio

Hoy vamos a hacer un acercamiento – muy tímido, todo sea dicho – a una cocina de un pueblo, el pueblo amazigh, que ha pasado por muchas vicisitudes , los amazigh. Los amazigh , popularmente conocidos como “bereberes”, son los pertenecientes a una serie de tribus o grupos del norte de África. Son también los habitantes originales de las Islas Canarias. Ahora su población es bastante reducida y se limita a determinadas áreas de dicha zona, pero llegaron a abarcar todo desde Canarias hasta Egipto.

Es un pueblo sobre el que me gustaría conocer muchas más cosas porque aunque siempre he sabido de su existencia pocas veces he profundizado demasiado.

La receta que vamos a hacer hoy es bastante simple y todavía se consume mucho en las Islas Canarias, a ver si soy capaz de hacerla medianamente bien.

ESCALDÓN DE GOFIO.

Ingredientes

– Gofio (harina de cereales tostada, muy popular en las Islas Canarias)

– 1 litro de caldo, el que nos guste

– 2 dientes de ajo

– 1 guindilla

– Pimentón picante

– Sal

– Perejil

Elaboración

 

Hervimos el caldo, que lo tendremos hecho previamente. Después lo ponemos en una cazuela de barro y le añadimos el perejil picado y el gofio. Este lo iremos poniendo poco a poco hasta que espese con el caldo.

En un mortero majamos el ajo, la guindilla y el pimentón picante y este majado lo sofreímos en una sartén rápido hasta dorar los ajos, removiendo mucho para que no se agarre el pimentón.

Todo eso lo añadimos al gofio y lo removemos.

Esto es básicamente. Es un plato nutritivo y fácil, una especie de papilla que puede ser plato único o guarnición, aunque debo decir que si bien he comido gofio unas cuantas veces no acabo de hacerme demasiado entusiasta del mismo.

 

Conseguir los ingredientes

Esta puede que sea la parte difícil y es que no tengo ni idea de donde conseguir el gofio en Madrid, si alguien lo sabe que lo diga. Resulta que en un viaje a Tenerife me compré una bolsa enorme y he ido tirando mucho tiempo haciendo experimentos. El resto de ingredientes, como sabéis, no pueden faltar en los hogares decentes.

Próxima parada: Amazonas (Brasil)

 

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Patatas a la Riojana

Publicado originalmente en Rebeldes en la Estrella de la Muerte, 10 de Febrero de 2010

Aprovechando que las temperaturas vuelven a bajar, voy a dar una receta para todos aquellos que están siempre con eso de “yo no se ni freír un huevo” y están todo el día comiendo a base de pizzas congeladas y demás historias.

La receta que os doy es un clásico de nuestra tierra, las Patatas a la Riojana. Los requisitos son los siguientes: saber cortar con un cuchillo, saber mover una cuchara de madera, saber echar agua en una olla y saber mirar el reloj. No os quejaréis.

Los ingredientes son variables porque las Patatas a la Riojana son de esas cosas que en cada casa se hacen de una manera, a no ser que haya una ortodoxia riojana sobre el tema, en cuyo caso que alguien me la diga y esa será la pauta a seguir. De momento indico mis ingredientes para cuatro: patatas (1kg), cebolla (1), ajo (3 dientes), pimiento rojo (1), chorizo (2), pimentón (1 cucharada), sal (al gusto), laurel (1 hoja), guindilla (1), agua (en Madrid del grifo, claro).

Se cubre la base de la olla de aceite (de oliva o no respiro) y se sofríe (a fuego lento; sofreír es siempre a fuego lento, mientras que rehogar es a fuego fuerte removiendo mucho) la cebolla, el ajo y el pimiento, todo picado. Hay quien a este sofrito le mete puerros, pimiento verde, quien no le mete cebolla… no se cuál es la manera auténtica, así que digo esa por decir una. Cortas los chorizos por la mitad. Ahora viene lo más difícil, atención. Se echa una cucharada de pimentón y nada más echarla se remueve todo un rato para que el pimentón no se queme, lo cuál sería fatal porque deja un regusto terrorífico. Cuando ya ves que no ves el pimentón porque se ha fusionado con todo su entorno en un interesante proceso dialéctico sin igual, echas el chorizo y sigues removiendo. Recuerda, deja el fuego lento. Metes la guindilla y sigues dándole. Después pelas las patatas y las vas cortando a la buena de Dios, sobre la olla, que salgan los trozos como salgan, que queda más bonito. Vas cortando trozos, removiendo, cortando, removiendo, hasta que has metido todas las patatas dentro. Cuando ya está todo esto hecho, echas agua hasta cubrir (no te pases porque no debe quedar demasiado líquido) y echas el laurel y la sal, y esperas hasta que las patatas estén hechas. Esto puede llevar 30-45 minutos, pero no es exacto, así que ve pinchando de tanto en tanto.

Esto te proporciona energía infinita para el día, te da calor en pleno invierno, te da felicidad por tomar un guiso de cuchara hecho por ti mismo y además está rico y podrás fardar de que además de esa pizza congelada puedes hacer ¡un guiso! Y de ahí a conquistar el mundo no hay nada.

(he encontrado esta imagen en este blog http://blogs.lasprovincias.es/blogalhorno/posts porque a las que hice la semana pasada olvidé sacarles una foto)

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