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La vuelta al mundo en cuchucientas recetas: Baja California del Sur. Tacos de pescado

 

Se trata de unos tacos rellenos de pescado frito y rebozado, cortado en rebanadas. Se acompaña de una ensalada de col y zanahoria, cebolla cortada en tiras finas con limón y una salsa de cebolla, tomate, cilantro y chiles.

Los acompañamientos son sorprendentes de buenos, especialmente lo de la cebolla con limón. Es fácil de hacer, sólo hay que saber rebozar pescado y picar verduras, nada fuera del alcance de nadie.

Al igual que con Baja California del Norte y con la gastronomía mexicana en general, no me pareció fácil encontrar recetas de este Estado. Finalmente, la receta seguida fue esta

Decidimos acompañar el plato con una Trashy Blonde de BrewDog y fue un grandísimo acierto. Cilantro, tomate, cebolla y un poco de picante van bien con sabores lupulados. La Trashy Blonde tiene un punto refrescante que la hace una gran acompañante para este plato.

Ningún ingrediente era dificil de conseguir, pero si queréis saber en Madrid donde conseguir productos mexicanos, mirad en la sección “Donde comprar”

Próxima parada: Bahrein.

 

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La vuelta al mundo en cuchucientas recetas: Arumanos. Tarta Cu Cas

Esta receta va dedicada al Pepi porque vaya tela. Cuando me dio por empezar a hacer estas cosas, en mi afán por buscar nacionalidades y pueblos del mundo, le pregunté a este gran camarada, cocinero y etnólogo apasionado. Y me empezó a decir una retahila de pueblos que aluciflipabas. Nombres que no había escuchado en mi puñetera vida. Y unos eran estos, los arumanos. Buscar una receta de esta gente ha sido tema jodido.

Resulta que los arumanos (o aromunes) son un pueblo al parecer de origen dacio que vive entre Macedonia, Grecia , Rumanía, Albania… una minoría que vive por ahí y que mantiene en cierta medida sus costumbres.

El caso es ¿cómo buscar una receta de esta gente? De lo más dificil que uno se puede encontrar. Tuve que leer foros y foros buscando arumanos que además hablasen inglés. Lo más que encontré fue un macedonio que decía que su abuela era arumana y que les hacía algo llamado “tarta cu cas”. Me dijo “te pasaré la receta” y sigo esperando. Así que me puse a buscar y gracias al google translate encontré esto, que no se si alguna vez lo han comido los arumanos. Pero ahí va.

TARTA CU CAS

Ingredientes

2 cebollas

1 queso de cabra de rulo

Eneldo

Mantequilla

Sal y pimienta

Elaboración

Picamos las dos cebollas y las pochamos en mantequilla durante un buen rato.

Una vez pochada, hacemos lo siguiente. Cogemos una fuente y ponemos una capa de cebolla, rodajas de queso de rulo, eneldo, y así sucesivamente (capa de cebolla, capa de queso, eneldo). Lo metemos en el horno 10-15 minutos y esto es.

Si alguna vez han comido esto los arumanos, no tenemos ni idea. Estaba bueno aunque así solo le faltaba algo, pero pensamos que la mezcla puede ir estupendamente en tostas y además es fácil de hacer. Y usa nuestro querido eneldo.

¿Y para beber?

Pensamos que iría bien una cerveza lupulizada como la AraBier de DeDolle, para compaginar con el eneldo. Tal vez habría sido mejor una witbier, de hecho probablemente habría sido mejor pero como últimamente tomábamos tantas con Calvinus, nos pareció oportuno cambiar.

Conseguir los ingredientes

Eneldo fresco no lo tienen en todas partes, pero sí en el Mercado de La Guindalera en la Frutería Salamanca. El resto, hasta en las peores familias lo tienen.

Próxima parada: Arunachal Pradesh

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La vuelta al mundo en cuchucientas recetas: Afganistan. Qabuli Palao

Esta es la receta con la que más nos hemos divertido hasta el momento y además la que más nos ha gustado, por lo que os recomendamos más especialmente que nunca que la leáis atentamente y sobretodo la pongáis en práctica.

Viene de las lejanas tierras de Oriente Medio, de Afganistan. Ay, Afganistan, ese país en el que el glorioso héroe Rambo ayudó a los talibanes a combatir a los malvados soviéticos. Luego un presidente con pocas luces decidió que se escondía ahí Bin-Laden y lió la de Dios (o Alá). Pobres afganos, metidos en medio de todos los fregados. Sus recursos y su situación geopolítica les dan muchos dolores de cabeza. Me encantaría poder viajar por Afganistan porque quien ha viajado por ahí dice que es la gente más hospitalaria que te puedes encontrar, pese a todas sus guerras y al imperialismo que les tiene bien jodidos. Así que un saludo para los afganos y mucha fuerza, que están bien puteados.

La gastronomía de este país me resulta de lo más atractivo, en general todo lo oriental, por la cantidad de especias, de sabores, combinados , tan complejo y a la vez tan sencillo.

QABULI PALAO

Ingredientes (para 2)


Aceite de Oliva

1 cebolla cortada en dados

200 gramos de cordero

Canela

Clavo aromático

Cardamomo

Comino

Garam Massala

2 zanahorias

Azucar

Pasas

Almendras

Pistachos

Dos tazas de arroz basmati

Azafrán

Agua y sal

Elaboración

POR UN LADO:

En una olla mediana, sofreímos la cebolla hasta que quede caramelizada. Después añadimos el cordero cortado en dados, lo sofreímos todo junto y añadimos un poco de sal y una pizca de canela, cardamomo, clavos, comino y garam massala.

Todo esto según os dicte el sentido común, he visto por ahí recetas que dicen “un cuarto de cuchara de café de…”. Bueno, mezclamos un poco y metemos cuatro tazas de agua, dejándolo un rato para que se vaya haciendo un caldo de cordero y especias.

POR OTRO LADO:

Mientras se hace todo eso, cortamos en tiras las zanahorias. Lo mismo, quien dice tiras dice “como más te guste”, pero así luego queda bien para la presentación.

Aquí no hay ortodoxia, vale ser punki también. Las ponemos a freír en una sartén con un poco de azucar hasta que queden tiernas. Las sacamos. En la misma sartén sofreímos las pasas. Las sacamos. Tostamos vuelta y vuelta las almendas. Las sacamos. Y los pistachos, que nos habrán proporcionado un cierto tedio por pelarlos uno a uno, los metemos en esa sartén y ejecutamos igual, pim-pam-pum y sacamos.

Y OTRO LADO:

El cordero ya está hecho, habrá pasado una media horilla, hay un caldo riquísimo y tal. Pues sacamos el cordero y en el caldo que queda cocemos el arroz basmati, añadiéndo un poco de agua si vemos que no va a ser suficiente con el caldo. Dejamos que se haga ahí todo, tarda unos 20 minutos pero hay que estar pendiente. A esto le añadimos un poco de azafrán mientras se hace.

PRESENTACIÓN.

Bueno, pues con el arroz ya hecho, cogemos una fuente y lo ponemos todo ahí. Después se pone encima el cordero. Y finalmente la zanahoria, pasas, pistachos y almendras. ¡Y a comer oiga!

 

¿Y para beber?

Se me hace una combinación dificil porque los sabores son muchos e intensos. Por un lado, el cordero es muy predominante e igualmente lo son las especias, todo además con un punto dulce. Tal vez una Tripel, como la Westmalle Tripel, haría la machada. Al ser fuerte, afrutada, algo especiada si se quiere, podría combinar con toda la mezcla de sabores. Y por qué no, una IPA podría ser una perfecta acompañante de este plato

Conseguir los ingredientes

En esto de conseguir los ingredientes como sabéis siempre pongo como referencia mi barrio, La Guindalera, a partir de ahí busco en el barrio y luego lo más cerca que puedo.

Bueno, pues como siempre, la cebolla, la zanahoria, el azúcar… todo eso hay que tener en casa y si no tenéis, en el supermercado más cercano, en mi caso suele ser el Eroski de Francisco Silvela, aunque aprovecho para decir que a ver si ponen más cajeras porque es un cachondeo esto ya.

Las especias: siempre hay que estar bien surtido de esto en casa, cuantas más se tenga, mejor. Comino, clavo, azafrán se encuentran en cualquier sitio. El cardamomo y el garam massala son algo más difíciles, pero en cualquier gran ciudad ya se pueden encontrar. En La Guindalera no tenemos, pero nuestros vecinos de La Elipa sí tienen tienda india en la c/ San Emilio, 4, se llama SABRI. El dependiente no es que sea el tipo más colaborador que hay en la tierra, pero tienen muchas cosas. Puede que no todas, puede, pero quien sabe. En Lavapiés al parecer hay millones de tiendas pero eso es lo que yo tengo más cerca. Ahí conseguí el cardamomo y el garam massala.
Pasas y frutos secos creo que se puede encontrar fácilmente o en supermercados o en tiendas de variantes como las típicas de Hermanos Ortiz u otras.

El cordero ya lo tenía en casa de cuando hicimos Arrosticini. Siempre recomiendo comprarlo en Nuevo Silvela, en Francisco Silvela 52.

Y esto es todo amigos. Como hablábamos de Rambo en Afganistan, veamos esta emotiva escena

Próxima estación: Aguascalientes, México


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La vuelta al mundo en cuchucientas recetas: Adygea. Koyazh

Aunque sea por lo que vemos en las noticias debemos saber todos que el Cáucaso es una región bastante movidita en este pequeño planeta. Y gastronómicamente, por lo que veo, va a tener tela, dado que tiene un gran número de pueblos pululando, todos ellos con sus cosas.

Investigando y gracias a la inestimable colaboración del gran camarada, cocinero y “antropólogo”, el Pepi, vi que uno de los pueblos de esta zona son los Adyghe o Circasianos.

Según he podido leer se trata de los habitantes originarios del Cáucaso, que cuando esta zona fue conquistada por Rusia a finales del Siglo XVIII comenzaron a emigrar, difuminándose por distintos territorios. La mayor comunidad de población adyghe se encuentra ubicada en Turquía, donde hay más adyghe que en la República de Adygea, república autónoma dentro de la Federación Rusa que tiene su origen en el oblast creado en 1922 por la URSS dentro del reconocimiento generalizado de los distintos pueblos e identidades nacionales.

Afortunadamente para mí no fue difícil dar con un recetario circasiano en inglés en un documento pdf que anda por la red y viendo un poco el panorama decidí decantarme por algo facilito ya que la anterior receta de la vuelta al mundo fue bastante laboriosa.

KOYAZH (QUESO FRITO)

Ingredientes:

Queso circasiano

1 pimiento rojo

1 cebolla

Elaboración

Picamos el pimiento y la cebolla y lo sofreímos en la sartén a fuego lento. Una vez realizado el sofrito, añadimos el queso cortado en trozos gordos y lo tenemos apenas un minuto, lo justo para que se ablande pero no se deshaga. ¡Así de fácil! Si los trozos son muy finos se desharán, por eso digo que sean gordos para que se deshaga un poco por fuera pero no por dentro.

Debo decir que esta receta sospecho que no es exáctamente igual que la original. El motivo de esto es que cuando leí acerca del queso circasiano, comentaban que era un queso más parecido al queso Feta, que por su textura no se derrite fácilmente y el que yo conseguí sin embargo sí que se derretía. Aun así el resultado es muy satisfactorio, pero me queda la duda. El asunto es que fuimos a una de las tiendas rusas de Madrid y al explicarles el queso que queríamos (pone en Internet que el queso Adyghe es muy popular en Rusia en general), nos dijeron que no lo tenían pero que tenían uno similar llamado Suluguni, de Georgia, que sería para hacerse frito.

Aunque el queso no fuese, tal vez, el correcto, quedó muy bien como aperitivo y lo acompañamos de una Samuel Smith Pure Brewed Lager, que iba perfectamente. Sin duda este es un plato que repetiremos porque es fácil y la mezcla del sofrito con el queso queda fenomenal. Además el suluguni nos parece un gran descubrimiento.

¿Y para beber?

Como indicamos, con este aperitivo funcionó muy bien una lager rubia como la Samuel Smith que escogimos. Igualmente una lager americana, más aromática y lupulada, como la Brooklyn, sería buena pareja de viaje, pero esas aquí son más difíciles de conseguir.

Conseguir los ingredientes

Pimientos y sobretodo cebollas hay que tener siempre en casa y ya sabéis donde conseguirlos. Mejor siempre en la frutería o en el Mercado y no en el super en bandeja de plástico.

El queso circasiano, a día de hoy no se si se puede conseguir. Supongo que indagando profundamente en las tiendas rusas se puede conseguir, si no es en una es en otra, pero tampoco es plan de recorrerse todas a ciegas. El queso suluguni, sin embargo, se puede conseguir en cualquiera. Recomendamos siempre Mist, de la calle Méndez Álvaro, 6, o cualquiera de las que hay en la calle cercana de Rafael de Riego, en el barrio de Palos de Moguer/Arganzuela.

Y para terminar, vamos a escuchar esta canción Adyghe que tiene un videoclip muy bonito y además es pegadiza, ¡qué más podemos pedir!

La próxima parada, no se si antes o después de Semana Santa, será : Afganistan

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Alubias palmeñas “Bombita Rodríguez”

O como sacar partido de todo lo que hay en casa y hacer un plato de legumbres que te deja anonadado

 

Pues hoy vamos a ver como sacar rendimiento a todas las historias que hay por casa. No es que sea una cosa muy creativa ni trabajada. El caso, niños y niñas, es que hay que comer legumbres, que son algo buenísimo, y tomar platos de cuchara cocinados a fuego lento, porque eso hace que la vida mole más.

Ingredientes

– Alubias palmeñas, un puñado por persona y otro para la olla, según la Güeli Ruperta, mi bisabuela.

– Una yuca

– Una patata

– Una zanahoria

– Una cebolla

– Dos dientes de ajo

– Un tomate

– Unas manitas de cerdo

– Un chorizo de orza

– Una salchicha bockwurst

– Pimentón de la Vera picante

– Pimienta negra

– Sal gorda

– Manteca de cerdo

Conseguir los ingredientes

En este caso todo eran ingredientes que por uno u otro motivo andaban por casa y que decidí utilizar para esto.

La cebolla, la patata, los ajos, los tomates, la sal y la pimienta negra es algo que presupongo que todo ser humano razonable tiene. También pimentón de la Vera, dulce y picante.  Todo esto lo venden en cualquier parte, nosotros lo compramos o en el Eroski de Francisco Silvela o en el Mercado de La Guindalera. El pimentón de la Vera concretamente lo compramos en una tienda en Riaza (Guadalajara).

Manteca de cerdo conviene tener, en la carnicería del Mercado de La Guindalera la venden en bloques. Conviene tener porque uno es castellano y es algo que debe ser así. Para determinados guisos da una jugosidad diferente. E insana. Que más da.

Las alubias palmeñas las compramos también en el mencionado Eroski.

La yuca es un tubérculo similar a la patata que teníamos en casa por otro motivo. Lo venden ya en Madrid en muchas fruterías. Nosotros esta la compramos en el Mercado de La Guindalera.

La salchicha bockwurst es un tipo de salchicha alemana ahumada, muy larga. Esta la compramos en el Lidl de Prosperidad porque hicimos una raclette y todavía andaba por casa.

El chorizo de orza, viene a ser un chorizo conservado en aceite que se guardaba en orzas, unos recipientes de barro. Este en realidad no iba en orza, iba en vidrio, pero ya por el método de conservación se queda con ese nombre. Estos los compramos en Motilla del Palancar, Cuenca, en una parada que hicimos. En tiendas de productos artesanales los suelen tener en Madrid.

Las manitas de cerdo las tienen en cualquier carnicería. Las que usamos las compramos en Riaza (Guadalajara) esperando darles algún uso, pero en cualquier carnicería de barrio las puedes encontrar.

 

Elaboración

Esto es tan fácil de hacer que da susto. La tarde anterior se dejan en remojo las alubias y se olvida uno de ellas. Si alguna queda flotando, las hunde a toquecitos. Esto no es imprescindible pero a mí me gusta hacerlo. Luego nos olvidamos de ellas, dormimos plácidamente y demás.

Al día siguiente, como tres horas antes de comer, nos ponemos al tema. En la olla que vayamos a utilizar echamos dos cucharadas de manteca de cerdo y freímos ahí mismo el chorizo. Buenísimo para el colesterol, para que suba. Luego reservamos el chorizo, pero en la grasa que queda echamos la cebolla y los ajos que tendremos previamente picados y un poquito después, cuando se doren, el tomate picado. Al cabo de unos minutos echamos un par de cucharadas de pimentón picante y removemos rápido para que no se queme.

Lo dejamos así un ratito y añadimos la yuca, la patata y la zanahoria cortados en gajos. Si se hace en plan abuela lo suyo es ir “cascando” sobre la propia olla, una vez pelado todo. Cuando ande todo por ahí, se le dan otro par de vueltas.

Después añadimos las manitas de cerdo (si en la carnicería nos las han troceado, mejor. Conviene “blanquearlas” previamente, es decir, darles un hervor por separado y luego meterlo en agua fría, no se para que se hace esto, en todo caso a mi se me olvidó) y le damos un par de vueltas con todo, añadiendo la pimienta.

Hecho esto, incorporamos las alubias y echamos agua HASTA CUBRIR. No pasarse porque si uno se pasa queda todo muy acuoso. Cubrir lo justo es suficiente o un poquito menos. Esto lo digo pero luego la suelo cagar.

Luego lo dejamos ahí hirviendo a fuego lento durante un par de horas o más. Nos vamos a jugar al Mafia II a la Play y de vez en cuando nos pasamos a darle un meneo. Lo del Mafia II y la Play no es imprescindible, esto sólo que lo hagan los que lo tengan. Cuando llegue el momento, cosa que yo calculo con el método de comerme una alubia, añadimos el chorizo que habíamos reservado y la salchicha Bockwurst, a la que le hacemos un par de agujeros para que no explote ahí dentro, dejándolo cinco minutos más.

Se puede hacer en olla exprés, pero a mi no me gusta la olla exprés desde que vi un corto llamado “Exprés”. Además es fantástico el placer de hacerlo a fuego lento y que la casa vaya cogiendo olor, a mi me pirran estas cosas. Tardas menos con la olla exprés pero no tiene la misma gracia. Eso va en cada uno, claro.

 

Para acompañar, nosotros nos decantamos por una Leffe Radieuse, que es la cerveza que veis en la foto y que compramos en El Cervecero.

 

El nombre de “Bombita Rodríguez” es por su pesada digestión, ciertamente. Y por Bombita Rodríguez, claro

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Arroz meloso con conejo

Publicado originalmente en Rebeldes en la Estrella de la Muerte, 26 de Diciembre de 2008

Para que no digáis que no os doy ideas y por eso vais al Burger King, os paso mi nueva hazaña. Estando un día en casa, vi en TVE el programa de por las mañanas que tiene Inmaculada Galván y allí conectaban con un restaurante de Guadalajara en el que hicieron arroz con conejo. No se me quedó la receta en la cabeza, aunque si varias cosas, por eso decidí fusionar lo que se me había quedado con partes que yo me inventé y esta es la receta que hice:

Ingredientes (para cuatro):

– Un conejo entero, con su hígado, corazón y riñones

– Una cebolla

– Un pimiento verde

– Un pimiento rojo

– Un par de zanahorias

– Un cuarto de calabaza

– Un tomate

– Un vaso de vino tinto

– Arroz

– Orégano

– Tomillo

Procedimiento:

– El día antes de comer, ir a la carnicería a comprar el conejo. Pedirle a la carnicera o al carnicero que nos lo trocee. Al llegar a casa, echar orégano y tomillo al conejo troceado, para que vaya cogiendo sabor

– Ya el día que lo vamos a comer, picamos todas las verduras y las sofreímos en una olla. Primero la cebolla a fuego lento, hasta que se va pochando, luego vamos metiendo los pimientos, la calabaza, la zanahoria y el tomate. Muy despacio

– Cuando ya lleva un rato, le echamos el conejo troceado para que se vaya haciendo

– Cuando el conejo empiece a tener color, le echamos el vaso de vino tinto. Este vaso, junto al jugo que han ido soltando las verduras, va formando un caldito. Ponemos el fuego fuerte y lo dejamos un rato para que el alcohol del vino se reduzca

– Cuando ya lleva un ratillo (5-10 minutos, siempre a ojo), le añadimos el arroz. Una taza por persona y el doble de tazas de agua, más una que le ponemos de regalo porque quedemos que quede en el punto medio entre meloso y caldoso

– Lo dejamos diez minutos y nos lo comemos. Con lo del tiempo y el arroz, pueden ser diez minutos, pueden ser once, con esto yo prefiero probar un poco o echarle un vistazo antes que ser estricto con el tiempo. Recordad que el agua no se va a evaporar del todo porque le hemos echado un vaso más. Además de esto, ya incluso tenía algo de líquido por el vino y el jugo que han ido soltando las verduras. Por cierto, en relación a esto, hay gente que me ha dicho que por qué no echar un caldo de algo para hacer el arroz. Lo que yo digo siempre es que con las propias verduras, el vino y el conejo ya se va generando ahí un caldo, por lo que con el agua basta y yo no aconsejo echar caldo

– Después, se come. Recuerden que es el hombre el que espera al arroz, no el arroz el que espera al hombre

¡Esto es todo amigos!

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