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Cañas por El Parral (Madrid)

El Parral es un sub-barrio dentro de mi barrio, La Guindalera, que por las cuestiones urbanísticas ha quedado muy reducido. Si bien originariamente su estructura abarcaba un gran número de calles, ahora las calles permanecen pero muchos edificios antiguos han desaparecidos. Todo lo que era industrial ahora son lofts y las casitas bajas con huertas son ahora “Los Altos del Parral”, el último gran pelotazo inmobiliario dentro de la almendra de la M30.

Aun así, nos queda el gran descampado del Parral. Y un puñado de calles muy cortas que siguen siendo como un pueblo dentro del pueblo que es La Guindalera. Son las calles Otero, Oltra, Antonia Ruiz Soro, Francisco Remiro…

Cuando pasas por El Parral parece que quedan muy pocas cosas y que la piqueta se va cargando aquel antiguo barrio de trabajadores y casas bajas. Que no queda ya ni un atisbo de vida comercial ni social.

Pero nosotros no cejamos en nuestra búsqueda de lugares y hemos podido ver que en la parte más vieja y resistende del Parral se puede cañear más que bien.

Hay tres bares y la última vez visitamos sólo dos

El Mirador. C/Otero, 3

Regentado por unos filipinos, es un bar de cañas de toda la vida que en verano se llena mucho por su agradable terraza. Está elevado en el límite del Parral, separado por unas escaleras de la zona de Parque de las Avenidas, y esta elevación es lo que le da carácter de mirador.

La cerveza de grifo que tienen es la Estrella Damm y tienen muchas más de la gama Damm, y la tapa que nos pusieron fueron estas migas

 

El segundo que fuimos

El Parral. C/Francisco Remiro, 39

Un bar de toda la vida que por lo visto antiguamente fue lugar de reunión de rockeros. Clásico bar donde jugar a las cartas y tomar comida casera. De tapa nos pusieron lo que veis en la foto: tortilla de patatas y patatas fritas con huevo (si, es una redundancia) y bacon. La cerveza era Mahou

 

Nos faltó visitar el Mesón Duero, en la c/Antonia Ruiz Soro, 35, otro local que por experiencia sabemos que es muy competente, pero aquel día no nos dio para más.

 

Niños y niñas, dejad de ir a los bares de siempre y lanzaos a descubrir. Donde hay taberna hay pueblo. Cañas o barbarie

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Vaya usted al bar

Publicado originalmente en Rebeldes en la Estrella de la Muerte, el 21 de Julio de 2010

Una de las cosas de las que me he dado cuenta en la vida es que podemos dividir a la humanidad en dos grupos fundamentales: los que no van a bares y los que vamos a bares.

Cuando hablo de bares no me refiero a afterworks. Ir a afterworks es la antítesis de ir a bares. Ir al afterwork es como ir a la nada y a la mierda a la vez. Tampoco hablamos aquí de ir a pubs a tomar copas, esto sólo podría encajar si hablamos de pubs oscuros y llenos de gente inquietante. Y creo que no hablamos de lo mismo si pensamos que ir a bares consiste en ir a sitios de raciones modernas de croquetas de boletus en La Latina, cosa que puede ser interesante gastronómicamente (y lo es, qué demonios) pero que muchas veces tiene un componente de rollo progreimbecílico supino del tipo “yo es que voy de tapas a La Latina ¿sabes? Mientras escucho a Russian Red me tomo un riojita”. Esto de “tomarse un riojita” son cosas que dicen las personas que creen ir a bares pero no lo hacen en realidad, y que “se toman un riojita” para demostrar que 1) no son tan superfluos como para tomar cañas porque son unos intelectuales del bebercio y 2) creen que saben de vino y por eso toman “riojitas” (a veces con marcas que han memorizado del tipo “pues yo me tomo un cune”) y nunca tomarían un vino de Méntrida porque ni siquiera saben que hay vino en Méntrida. En la versión 2.1 de esto, ya toman vinos de los viñedos chilenos y demás.

Pues descartemos todo eso. Cuando hablamos de ir a bares las coordenadas son muy simples. Hablamos de tabernas, tascas, tugurios y demás ralea con azulejos, boquerones en vinagre, mondadientes, camareros con camisa blanca y clientela selecta compuesta por los trabajadores del barrio. El bar, amigos, es la pieza fundamental de la existencia humana y cuando un bar existe y ha existido durante años habría que declararlo monumento nacional, protegerlo de la especulación, eximirle de pagar impuestos e incluso darle medallas de oro y diamantes si es preciso.

La importancia del bar es social, sociológica, antropológica y etnológica. También lupúlica, enológica y croquetariana, pero eso se da por supuesto. En Castilla, el bar ha sido siempre uno de los ejes sociales fundamentales. Los podríamos resumir en cuatro: el mercado, la plaza, la iglesia y la taberna. Ahora ha cambiado la cosa porque ya menos de la mitad de la gente va a misa y ya no te sientas en la plaza de tu barrio a hablar con cualquier vecino. En los mercados todavía hay cierta relación que surge en las colas, con el “quien da la vez” y las señoras que se cuelan de estrangis. Pero la taberna es el eje máximo y debería seguir siéndolo. En una taberna de tu barrio, lo más importante es pedir una caña y observar al personal. Cuando tu vas a un barrio y quieres saber como es ese barrio en cinco minutos, simplemente has de ir a una taberna. Allí verás el percal. Si se tercia, haces amigos y todo.

Es cierto, no lo podemos negar, que el bar ha sido muchas veces refugio de canallas. Del típico ser despreciable que se ponía fino a vinos, subía a su casa y le daba una paliza a la esposa. Pero el bar es también el hogar de los obreros, donde cuentas tus cosas, donde conoces camareros majos y otros perdonavidas y hablas del Atleti, también es donde ves a grandes personajes de tu barrio. Todos los que vamos a bares tenemos la experiencia de que se nos acople un crack contando anécdotas rarísimas. Todos tenemos un Jaime Robles en nuestras vidas. El bar es la piedra angular de la cultura castellana. Sin bar no habría barrio y sin barrio no habría nada.

Hacer una apología del bar es deber obligatorio. Yo tengo que estar totalmente agradecido a mis padres por llevarme al bar desde pequeño, porque eso es lo que me ha convertido en el gran prohombre de la historia que soy actualmente. Mi madre tiene un mérito especial, porque viviendo en Valencia ejerció de madrileña tabernera y se creó su propia cultura barística, aunque no fuese lo mismo porque en Valencia la cosa no funciona igual. De hecho, aunque sea sorprendente, hay pueblos del mundo en los que la taberna no juega este papel crucial que debería jugar. Hay lugares en los que las personas no entran al bar a pasar el rato, sólo entran con intenciones predefinidas del tipo “vamos a este sitio, sirven muy buenas raciones”. Entonces hay menos sitios, claro, porque no existe el bar amigo, el bar cercano, el bar que es tu casa, el bar donde puedes entrar y no hacer nada más que estar una hora con el mismo vaso y nadie pensará nada malo.

Si yo ahora tuviese una situación económica mejor, no me cabe duda, pasaría más tiempo en el bar. Porque el tiempo empleado en las tascas del barrio es siempre tiempo bien aprovechado. Desayunar en la taberna debería ser crucial para poder pasar un buen día con energías y poderes. Tomar una caña/vino/mosto al día al volver de trabajar ( o dos) debería ser algo subvencionado por el Estado.

Los que vamos a bares somos una estirpe gloriosa, pero generosa. Admitimos que se pasen a nuestro bando los que no van a bares, aunque tachamos de nuestra lista y encuadramos como traidores a los que se pasan al “afterwork”. Amigo, si usted no va al bar, vaya. Si usted no acude a la taberna, acuda. Mañana mismo, nada más levantarse, desayune en el bar. Pero no busque un sitio decorado de tal manera con no se cual música. No, entre en el lugar de la esquina de su calle, ese que hasta ahora le ha dado un miedo inexplicable y absurdo. Ese que no tiene una pizca de glamour aparente. Entre y desayune. Y durante una semana, cada vez que vaya por la calle, cada vez que vea una barra con su vitrina de raciones, cada vez que vea un local con azulejos y sus grifos de Mahou, ¡entre! Nunca es tarde para coger práctica. Vaya usted al bar, confraternice con la parroquia, comparta cañas y sea feliz con la clase obrera.

Y nunca pida ración hasta que no le hayan dado la tapa

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Tabernas: Marisquería Luis

Publicado originalmente en Rebeldes en la Estrella de la Muerte, 2 de Diciembre de 2009

Marisquería Luis

C/Alonso Heredia, 25

Metro: Diego de León (L4, L5, L6)

Vamos hoy con uno de los clásicos del barrio de La Guindalera, la marisquería Luis, una taberna que lleva aquí toda la vida y parte de la anterior.

En el mundo de los bares madrileños podemos establecer una clara división entre bares sin tapa y bares con tapa. Los bares sin tapa son los menos y se caracterizan por tener una clientela 1)guiri 2)progre 3)snob, o sea que son de vergüenza ajena y sacacuartos para flipadillos. Lo decía un amigo de mi padre, que ahora la gastronomía se ha puesto de moda, pero que moda, la peor, con esas críticas en las que hablan más del diseño del local que de la comida en sí misma. Qué manera de mandar a fer la má a toda nuestra tradición gastronómica. Yo, que soy un poco madrileño pero también un poco valenciano debo advertir que la destapificación es un fenómeno horrible… y a Valencia me remito, ciudad maravillosa en la que no ponen tapa en ningún sitio. Luego están los bares con tapa. Por un lado están los bares de tapa insultante, que son esos en los que te dan unos panchitos o unas olivas. Luego están los de tapa básica, en los que te dan el clásico canapé con salchichón y a partir de ahí sube y sube.

Bueno, pues la Marisquería Luis es un bar de tapa un poco por encima de la básica. Tienes tapa garantizada, que se mueve entre los clásicos. Como buen bar de barrio, es de estos en los que la primera tapa es menor que la segunda y esta menor que la tercera y todo va en aumento conforme avance tu resistencia cañera. Dos rondas nos tomamos, la primera vino acompañada por patatas all-i-oli y la segunda por dos señores trozos de tortilla guisada. Cantidad decente y calidad buena.

Además de tapas, que es lo primero y principal que debe tener cualquier tasca de la ciudad, tienen una elevada cantidad de raciones de marisco a disposición del cliente. Lo básico y más popular son las roscas de gambas. Seis euros por un plato de gambas importante echas a la plancha. Tienen también restaurante, siendo su plato más célebre el arroz con bogavante. Un día lo probaré y ya veremos qué tal, porque es necesario que alguien tome referencias. Mis abuelos fueron con su pandi y no se pudieron tomar el arroz porque se desmayó la Tía Tile, ahí es nada.

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Taapas

Publicado originalmente en Rebeldes en la Estrella de la Muerte, 19 de Noviembre de 2009

He encontrado esta web que recomiendo a todos aquellos auténticos gourmets:

www.taapas.es

Es una web que va de bares de tapas, pero bares de tapas de verdad verdadera, no sitios de raciones. Vaya, hablamos de esos lugares en los que pides una cañita y te ponen una tapa sin cobrarte un extra. Los usuarios pueden meter locales y se van votando, haciéndose una interesante base de datos.

Pues eso, que yo ya voy metiendo/puntuando muchos bares conocidos y seguiré poco a poco. Recomiendo la web a todos los buenos gourmets que se que hay por la tierra.

Por cierto, a quien pueda interesar, parece mentira que tenga que descubrir los garitos buenos de Alcorcón por medio de una web … ejem… ejem

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Ese nuevo invento de los afterwork

Publicado originalmente en Rebeldes en la Estrella de la Muerte, 2 de Octubre de 2009

¿Habéis visto que desde hace relativamente poco tiempo se han puesto de moda los “afterwork”?

Para el que no lo sepa, los afterworks vienen a ser una especie de pubs de diseño para ir por las tardes después de currar. “Ahora cuando termines de trabajar podrás ir con tus compañeros a los sitios mas chic”, dicen en los suplementos de tendencias. Yo, que no suelo estar en la onda de estas cosas, me preguntaba, “¿es qué no se ha hecho ya eso toda la vida? ¿irse de cañas después de currar?”. Pero las revistas de tendencias aclaran “se acabó eso de ir a antros sucios y grasientos, ahora en los afterwork puedes degustar las mejores copas en el ambiente más selecto”.

En realidad, no son “revistas de tendencias”. Hablo más que nada del “On Madrid”, el suplemento de los viernes de “EL PAíS”, que es el suplemento del ocio progre. Que no tiene otra cosa que hacer que tomarla con los bares de toda la vida, que además, al contrario que todos esos pubs de diseño, son una verdadera muestra de nuestra cultura e idiosincrasia y no un molde modernito que se repite por todo el mundo.

Por lo que veo, en general estos panfletos de tendencias progres siempre parten de una situación de acomplejamiento. Se avergüenzan de lo que son, de lo nuestro, quieren ser modernitos y aparecer ante el mundo como modernitos. Sea usted progre, acuda a sitios de diseño, no frecuente usted asquerosos bares grasientos.

Si queremos una Europa interesante, tendrá esta que ser un compendio de respeto de los pueblos que la componen. Por ello habría que desechar estos modelos prefabricados de ciudades dignas del conseller Saura y su estilo vital. Lo que hace que Madrid sea especial es que no es ni calco ni copia de otra ciudad. Madrid es Madrid y por eso es la mejor ciudad del mundo. ¿Barcelonizar, Parisizar o Londrinizar Madrid, llenándola de “afterworks”? No le encuentro la gracia. Y lo que me fastidia no es que la gente prefiera ir a un bar de copas con música chill-out en vez de al bar de cañas . Para gustos, los colores, que cada uno vaya al sitio que más le guste. Lo que me fastidia es que el aparato ideológico de la progresía esté siempre llevando ese rollo de “no somos paletos, somos modernos, vamos al afterwork”. No entiendo eso de insultar gratuitamente y degradar verbalmente a los hosteleros de toda la vida de nuestros barrios, que llevan trabajando toda la vida. Me parece una falta de respeto enorme, propia de mentes acomplejadas.

(por cierto, ¿por qué tienen que llamarlo “afterwork”? Que manía con poner nombres anglosajones a todo, será que vende más)

Un par de artículos sobre el tema, por parte de partidarios del invento:

http://www.noctamina.com/vida-nocturna/nuevas-tendencias-afterwork

Y este, ¡muerte a la caña!… no lo tomaré como una afrenta:

http://www.mensencia.com/cajon-de-sastre/muerte-a-la-cana-nace-el-afterwork

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Tabernas: Chigre El Campero

Publicado originalmente en Rebeldes en la Estrella de la Muerte, 10 de Agosto de 2009

Chigre “El Campero”

C/Pilar de Zaragoza, 69

Metro: Diego de León (L4, L5, L6)

Después de tener unos meses abandonada esta guía gastronómica gourmet (me prometí poner al menos una reseña al mes  y llevo cuatro sin poner…) vuelvo con uno de los locales que pega fuerte en mi barrio. Está en la calle Pilar de Zaragoza, que no es la calle más concurrida de la zona, y los viernes y sábado está lleno hasta la bandera. Garito en calle no principal lleno de vecinos = éxito seguro.

El local se llama Chigre “El Campero”, que no “El chigre campero” (como lo llama casi todo el mundo), siendo chigre la palabra asturiana para taberna, tasca o como queramos llamarlo. Se imaginarán con esta explicación que el lugar es un asturiano, sí, aunque es peculiar.

De entrada mola, porque por la decoración que tiene (radios antiguas, techo de madera) parece un bar de pueblo del norte. Es un local bien grande, en realidad son dos locales anexionados, con su barra y una zona de mesas. Además tiene un sótano en el que creo que había futbolín (ahí sólo he estado de pasada) (por cierto, reivindico el futbolín para todos los bares que abran, deberían hacerlo obligatorio o si no fuera licencia). Las paredes están llenas de parafernalia astur, la bandera se repite en todos los paneles. Hay que reconocer a los asturianos su gran aporte a Madrid en lo que se refiere a las tabernas, porque hay unas cuantas, muy nacionales todas y todas buenas.

Tiene una selección musical que acojona, porque lo mismo te ponen una ópera que un hiphop pasando por grandes éxitos yeyes, los números uno de los Cuarenta, o clásicas canciones de amor, del tipo “Como yo te amo nadie te amará”.

¿Y por qué pongo todo esto? Porque estoy hasta las narices de que en el OnMadrid y todos esos suplementos se pasen juzgando la calidad del local porque un decorador pijo se lo ha adecentado o porque tienen un pinchadiscos fijo, claro, luego te ponen unas raciones de mierda y te roban la cartera, y como más de la mitad de los madrileños son tontos del culo, pues allí que van.

Dicho esto, vamos a lo que importa: el comercio y el bebercio. De bebercio, una cosa sin duda destacable es que ponen cañas a ¡0’70!. Además son cañas de Alhambra, que es mejor que la Mahou (aunque menos entrañable). Venden también botijos, que ya se encuentran en pocas partes, lo que hace de este sitio un gran lugar para nostálgicos. Por supuesto, dada su condición de asturiano, no falta la sidra, habiendo de grifo o en botella, que te la dan con el mítico pitorrillo para los que no saben escanciar, que son la mayoría.

De comercio: siendo honestos, su punto negativo es que no dan tapas más allá de unas olivas con cebollitas en vinagre. Esto sin duda, siendo Madrid, es casi un pecado mortal. Por suerte se compensa esto con lo baratas que son las cañas y las raciones. Teniendo en cuenta que la caña está a 0’70 y no 1’20 como en todas partes, casi entiendo que no den más que las aceitunas, compensa lo uno por lo otro. De raciones, las clásicas de los asturianos, como patatas al cabrales, a 3 euros un buen plato. Y huevos estrellados en cazuelitas a unos 7 euros, de muy buen tamaño. También chorizo a la sidra, el típico, el que nunca falla. No sólo de raciones vive el hombre, también se pueden comer carnes muy variadas y pollo de corral, todavía no hemos probado nada de esto pero sí lo hemos visto y al menos por aspecto y olfato tienen una pinta sensacional.

Es este un gran lugar para niños y mayores, un sitio sobretodo para ir a tomar raciones con los amigos por un muy buen precio

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