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Hamburguesa en La Vaca Picada

Cuando nos juntamos para el Tour de las Zamburguesas, todos los participantes hacemos una ofrenda floral al Frente de Liberación Animal y cantamos cogidos de la mano. Esto me lo acabo de inventar pero de alguna manera había que comenzar esta oda carnaca y así es como se me ha ocurrido.

Juntarse todos tiene lo suyo, no se crean, porque tenemos agendas de personas importantes y cuadrar a todo el mundo es harto complejo. De hecho, esta es la segunda vez en la que todos los convocados nos hemos logrado juntar, lo cual es de traca. Al Chicho le ofreces una docena de fechas y te regala una y Txiva piensa que no se debe tomar hamburguesa para cenar. Todo fluye por cadenas de emails demenciales en las que intentamos coordinar algo y que luego sirven como reflejo escrito para comentar las chorradas que ponemos, sobretodo si alguno falta o faltamos  (” pues no dice este que…”). Bueno, dejémonos de vender la vida privada tan interesante y vamos a la crónica.

Surgió para esta parada de nuestro tour este lugar del que habíamos oido hablar, “La Vaca Picada”, que reunía los requisitos necesarios para ser visitado: tener hamburguesas y contar con nuestro visto bueno. No valen sitios como el Burrikín ni tampoco cadenas intermedias tipo Peggy Sue, no por nada sino porque esto es así.

Así que bueno, fuimos a este lugar, en la calle Diego de León, que por cierto es una calle curiosa porque si empiezas a caminar en La Guindalera ves que el tema termina en Serrano y a cada metro que avanzas se duplica el nivel de pijerío. Esto es algo que se nota si bajas la calle caminando.

El lugar en cuestión, “La Vaca Picada”, tiene una carta de entrantes típicos (como aros de cebolla, que nunca faltan en nuestro tour, o nachos con guacamole), otros más atípicos (y ensaladas, que siempre tomamos una, para desengrasar), sandwiches y cosas que no son hamburguesas y luego hamburguesas, que son lo que nos interesa.

Esto es importante aclararlo porque la carta es difícil de leer. Por dos motivos. Un primer motivo es porque la iluminación del lugar es demasiado íntima, por decirlo de alguna forma. Da para meter mano al que tienes al lado con cierta sensación de privacidad, como a mi derecha estaba Vica que es la señora de Chicho tuve que meterle mano al Jeffry aprovechando la oscuridad. Esto me lo he inventado también, hoy estamos así. Decía que la iluminación del sitio brilla por su ausencia aunque lo venderán como algo de diseño estupendo y moderno y todo el mundo vivirá en la calle de la gominola. El segundo motivo para no leer bien la carta es que el nivel de ruido del sitio en cuestión es acojonante. Pero no como en el Alfredo’s, donde lo que se escucha es puro volumen humano aderezado con country en VHS. No, aquí es porque en el sitio hay una música electrónica-chill out que NO PARA de sonar. Para colmo tienen un pinchadiscos, es decir, encima pagan a un tío para incomodar a sus clientes con ese infierno. Le habría dado una hostia con la mano abierta, pero lo digo en plan figurado, por crispar tanto con el chundachunda en medio de la cena.

En fin, no es que yo sea de los que habla de la decoración de los sitios como algo importante, a no ser que aporte algo y aquí aporta decir que le quita bastante encanto a la cena esa ambientación de discoteca pija tanto en lo lumínico como en lo sonoro.

Ahora, al lío, a las carnes. La carta es atractiva porque hay variedad de hamburguesas, casi todas de cebón, con añadidos variados. La ibérica con jamón, la imperial con foie y cebolla caramelizada, la leonesa (que es la de la foto de arriba) con huevo y cecina, la de Parma con queso parmesano, en fin, unas cuantas. Además ofrecen varios tamaños, 160, 250, 500 y 660 gramos. a nuestro juicio faltaba un tamaño intermedio entre 250 y 500, que habría sido el indicado para nosotros, para terror de nuestras señoras que miran la carne, miran el michelín y ven el ya escaso sex appeal que tenemos destruido. Entre dos se pidieron una de 500 (la de la foto) y otra de 250 para dividir y así tener unos razonables 375 gr de carne.

La comida en cuestión, veamos. Los aros de cebolla buenos, los nachos igual, la ensalada de pollo muy rica. Las hamburguesas: la carne muy sabrosa, bien hecha, aunque el pan desmerecía un poco el tinglado. Las patatas también bien para mi gusto, creo que hubo consenso patatil. Personalmente compartí con la Reina, una Imperial (que era la de foie) y otra de Rabo de Toro, porque al ser de Rabo de Toro había que probarla. La Imperial, demasiado dulce con la cebolla y el foie se notaba poco, la carne buena como decimos. La de Rabo de Toro riquísima aunque pequeña, sólo la ofrecen en 200 gr, pero bueno, el tamaño no quita que no estuviese buena, que lo estaba y mucho.

(esta es la de rabo de todo, iluminada por la ténue luz azulada y romántica)

De postres tienen muchos postres típicos con nombres muy raros como dos de los que pedimos para compartir brownie: marronuez; tarta de queso: tetarta. El brownie muy seco para nuestro gusto, la tetarta (¡sí! ¡incluye la palabra teta! uuuu) muy buena, pero el mejor, el que tenía el nombre más normal, que por eso era el más inusual, “tarta de la abuela”, descrita en la carta como “escalera de mousse de chocolate con galleta”.

De precio el sitio es competente, pimplándonos no se cuantas botellas de vino (me dio por ahí y me siguieron, de nuevo la carta de cervezas era inexistente, como siempre) , con entrantes, postres y hamburguesas de buen tamaño pagamos 23 euros por cabeza si no recuerdo mal.

Lo dicho, para resumir: la carne muy buena, el sitio poco agradable por la ambientación. Mi compadre el Txiva descubrió un alivio que pongo para los lectores, a saber: si te metes en el baño y pones el secador de manos desde que entras, no escuchas la música infernal.

La Vaca Picada

C/Diego de León, 13

Metro: Núñez de Balboa (L5 y L9)

Seguiremos buscando sitios de renombre para alimentarnos con salud. Aunque en el próximo, revisitaremos el New York Burger que no tiene crónica aquí como está mandado. E iremos a por la de 500 gr, sin piedad.

Sean felices y coman bien.

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Kokoro, otro japonés en Madrid

Esta historia fue más o menos así. Empezamos a ir a restaurantes para cenar porque nos dio el punto, cosa que no es nada habitual dada nuestra semi-ruina permanente, y cada vez que íbamos a uno estaba lleno (¡maldita crisis!) Pasamos de La Guinda a La Prospe visitando varios y todos hasta las trancas y al final fuimos a territorio salvaje, al Barrio Salamanca, y encontramos este japonés llamado Kokoro.

Ahora con los móviles 3G uno puede mirar referencias y eso cambia mucho el cuento porque no vas tan a ciegas, aunque al final lo de las referencias siempre es ir fiándote de desconocidos que ponen cosas en Internet como esto y a lo mejor tienen intenciones perniciosas cual Kun Agüero y te la están jugando. Quien sabe.

El caso es que fuimos a este pequeño local situado en la calle Ramón Gómez de la Serna y nos llevamos una grata sorpresa.

Aquí, un par de platos de los que comimos. Lo primero es unagi con arroz

Lo segundo es  sushi variado

 

Además tomamos una ensalada de algas que nos olvidamos de fotografiar porque después de tanto tumbo buscando sitio para cenar nos lanzamos como animales.

De beber tomamos agua porque no nos parecía que hubiese nada más interesante, las típicas Sapporo falsas y vinos.

Lo chungo, como siempre, el precio. El sabor y la calidad, altísimos, pero el precio de los japoneses suele matar y no hace justicia a la gastronomía japonesa real. En Japón por tres euros comías en la calle buenos platos de ramen y muchos bentos y en un kaiten sushi (estos lugares donde van pasándote los platos por delante) te podías poner fino por 10 euros con sushi de alta calidad. Aquí se pone todo en más del doble por cabeza, ni que trajesen el pescado importado desde Japón, no me jorobes.

Voto desde aquí por restaurantes japoneses donde haya japoneses que controlen el cotarro y sean los japoneses los que fijen los precios japoneses de la comida. En Japón sólo en los izikaya y en determinados sitios era caro comer, pero aquí se da la imagen de que comida japonesa = comida cara y si pensamos que sólo el wasabi y las algas son difíciles de encontrar pero el resto son pescados que hay en cualquier pescadería, los precios son totalmente injustificados.

¡Ojo! Esto que digo no se aplica sólo al Kokoro, que es un sitio de excepcional calidad, sino que es un problema de todos los japoneses de Madrid

 

Kokoro

C/D. Ramón de la Cruz, 72 , Bº Salamanca, Madrid

Metro Lista

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Tokio Ya

Publicado originalmente en Guaschibo, 20 de Mayo de 2006. SITIO YA CERRADO

Resulta que llevo viviendo desde hace unos once años en el mismo barrio y hoy , precisamente hoy, descubro que hay una tienda de alimentos japoneses. No, no es nueva, lleva lo menos ocho años ahí, según me cuentan. Pero bueno, a mi favor puedo decir que no está exactamente en mi barrio, sino que está cerquita.

La tienda en cuestión se llama Tokyo ya y está en la calle Jorge Juan 75. No sólo es una tienda de productos japoneses, que lo es, sino que unas señoritas muy amables te dan consejos muy valiosos.

Mi fascinación por lo japonés seguramente se deba a que tengo un reducto friki en la mente que, aunque intento negar, sale a la luz en detalles como estos. Aunque no lea manga ni vea pelis raras (bueno, eso es un decir), el rollo japonés me va. Esta gente que es oriental pero quiere ser occidental resulta transformarse en una especie de seres fascinantes.

Su comida, no se por qué, me fascina también aunque no la entienda. Más o menos pillo el concepto y la he probado más de una vez, ya les puedo distinguir el wasabi, el maki sushi o el nagiri sushi. De momento no me pidan más.

Con la ayuda de la dependienta de la tienda hemos comprado los ingredientes precisos y después en casa hemos hecho nagiri y maki sushi. La chica nos dijo que era un poco dificil, pero la verdad es que todo lo contrario. Nos ha quedado muy bien el asunto.

Bueno, pues la gente de Madrid (un saludo a los madrileños, mis más fieles lectores) con alma oriental y cerebro friki, que sepa que no sólo puede comprar comida japonesa, sino también kimonos y muñequitos de Bola de Drac.

Tokyo Ya
C/Jorge Juan, 75
Metro: Goya (L4, L2)

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