Archivo de la etiqueta: arroz

La vuelta al mundo en cuchucientas recetas: Bahrein. Mechwi Jader

bahrein

Este es un plato bastante sencillo, consiste esencialmente en una carne guisada con arroz, verduras y especias como cardamomo y canela. La receta seguida es esta .

A estas alturas ningún ingrediente tiene especial dificultad para ser conseguido.

Para beber, la mejor opción sería una witbier

Próxima parada: Bangla Desh

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La vuelta al mundo en cuchucientas recetas: Armenia. Jndsorov tolma (Manzanas rellenas)

Tengo una fascinación con Armenia que se explica en una de estas cosas que te pasan de pequeño y a partir de ahí se te queda. Es una de esas predilecciones infantiles. En mi cole había una compañera de clase – una chica muy maja, por cierto – cuyo nombre era armenio por ser su padre de allí. Esto yo no lo sabía. Esto lo supe porque hubo una profesora (o un profesor) que dijo “¿De dónde es ese nombre?” y la compañera dijo “De Armenia, porque mi padre es armenio”. Este detalle menor, a mí se me quedó grabado, “Armenia”, y ya me empecé a fijar en cualquier cosa armenia que saliese en las noticias o en cualquier parte (cosa que pasa poco por tierras castellanas), aun sin saber, en aquel entonces, donde quedaba Armenia (aunque no tardé en buscarlo en un mapa).

Esto produjo que cuando viajé en el transiberiano, en los vagones platzkarny me hiciese amigo de los armenios. Como eran armenios, serían gente maja. Y por ese mismo motivo me hacía ilusión llegar a hacer y publicar la receta armenia. Así que aquí va.

JNDSOROV TOLMA (MANZANAS RELLENAS)

INGREDIENTES

300 gr de ternera picada

2 cebollas picadas

1 manojo de perejil

1 manojo de cilantro

Pimentón dulce

3 tazas de arroz

Mantequilla

1 lata tomate triturado

1 taza de caldo de carne

8 manzanas

ELABORACIÓN

Primero se hace el relleno. Para eso, mezclamos la carne con la cebolla, el perejil y el cilantro. Lo salpimentamos y añadimos también pimentón dulce.

Paralelamente a esto, hacemos el arroz blanco y una vez hecho, lo mezclamos con la carne.

Vacíamos las manzanas, dejando la tapa, con mucho cuidado, y la pulpa picada que habremos sacado la mezclamos también con todo y le damos una vuelta en la sartén.

Rellenamos las manzanas una por una, las tapamos y las ponemos en una cacerola. En la misma cacerola echamos la salsa de tomate y el caldo. Estando así, las ponemos a hervir a fuego lento durante media hora.

Y pasados 30 minutos, nos las comemos tan ricamente. Nos gustó mucho este plato, aunque vaciar manzanas es un coñazo sin igual si no tienes un vaciador de manzanas y más de una peligró en su integridad. Pero luego quedó bien rico, muy recomendado, habrá que mirar más cosejas de Armenia por ahí.

¿Y para beber?

Esta cerveza la acompañamos de la pale ale de Dougall’s, aunque tal vez habría ido mejor algo con matices más tostados. La propia brown ale habría sido mejor. Las cervezas tostadas tienen un toque dulce, igual que este plato con la manzana, además acompañan bien la carne, por lo que una märzen, una bock o una brown ale habrían hecho mejor equipo que la pale ale que utilizamos.

Conseguir los ingredientes

Todos se pueden conseguir con gran facilidad en el Mercado de La Guindalera, que es el que siempre promocionamos nosotros, o en cualquiera, también en cualquier super.

Próxima parada: Araba

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Arroz meloso con setas y berenjena

Este plato se ha gestado tal que así: Hemos abierto el congelador por la mañana y hemos visto que había un viejo caldo de pollo. Lo hemos puesto a descongelar. Llegada la hora de comer y tras unas cañas por La Guindalera (y antes una asamblea igual que muchas otras anteriores, pero ¡más corta!), hemos hecho un sofrito con cosas que andaban por la nevera o despensa: cebolla, ajo, berenjena, unas setas. Después hemos hecho ahí el arroz, añadiéndole pimienta negra y una historia llamada “condimento thai” o algo así que no se sabe de donde salió.

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La vuelta al mundo en cuchucientas recetas: Albania. Tave Koshi

Desde el descanso vacacional no subía nada y toca seguir con esta vuelta al mundo de los sabores. Esto tiene siempre el handicap de que muchas recetas de las que hago son totalmente desconocidas para mí, a veces ni encuentro la receta en castellano y no se ni que es lo que tiene que salir. Esto significa que en muchos de los casos existen ciertas posibilidades de que el resultado final no tenga demasiado que ver con lo que se supone que ha de ser. Con todo, lo intentamos y lo pasamos fenomenal investigando lo que comen en cada sitio.

Y así llegamos a Albania, un país con muchos referentes para nosotros, como por ejemplo el capítulo de Los Simpson en el que llevan al niño albanés que luego resulta ser un espía comunista. No digáis que no es en lo primero que habéis pensado todos. Y luego está Enver Hoxha, el destacado líder comunista, que lío varias pardísimas en su tiempo enfrentándose con la URSS post-Stalin por no ser suficientemente de Stalin. Muchas cosejas de Albania, superficiales, pero poco conocemos más allá. Es un país con el que desde hace tiempo tengo cierta fijación pero se poquísimo.

Así que bueno, vamos con este

TAVE KOSHI

Ingredientes (para 4 personas)

750 gramos de cordero (de pierna, por ejemplo)

4 cucharadas de mantequilla

2 cucharadas de arroz

Sal y pimienta

Para la salsa de yogur

1 cucharada de harina

4 cucharadas de mantequilla

1kg de yogur

5 huevos

Sal y pimienta

Instrucciones

Cortar la carne en cuatro piezas y salpimentarlas y hornear con la mitad de la mantequilla suavemente, dándole alguna vuelta con el caldo.

Cuando la carne está medio hecha, añadir el arroz y dejar un rato que se cocine con el caldo generado.

Una vez cocinado, sacarlo y empezar a hacer la salsa de yogur

Para la salsa de yogur, saltear en una sartén la mantequilla con la harina hasta que liga bien.

Paralelamente mezclar en un bol el yogur con sal, pimienta y huevos hasta que se obtiene una mezcla uniforme y finalmente añadir la harina salteada.

Añadir la carne con el arroz y hornear todo junto durante 45 minutos

Bueno, pues lo que acaba siendo es una especie de “pastel de cordero con masa de yogurt”. Tenía que haber quedado más como un pastel más uniforme, pero aun así creo que el resultado final conseguido fue muy parecido a lo que debería haber sido. Aunque siempre hablaban de trozos de cordero enteros, pienso que habría quedado mejor con trozos más pequeños.

Conseguir los ingredientes

Todos facilísimos de obtener, en mi barrio el cordero siempre en Nuevo Silvela, huevos, harina, todo lo demás lo consigues en cualquier sitio

Próxima estación: Alemania

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La paella

Publicado originalmente en Rebeldes en la Estrella de la Muerte, 31 de Agosto de 2009

Bueno, bueno, ya veo que todos vais volviendo de las vacaciones. ¿Cómo va el síndrome postvacacional? Na, yo empiezo las vacaciones mañana… espero que os reincorporéis bien y tal.

Al lío. El tema es que ahora con estos inventos del feisbuk y s.p. mare es un placer ver las fotos vacacionales de muchos de mis amiwitos y amiwitas. Esas playas petadas hasta el culo. Y como colofón, en general, muchos ponen una foto de algo que han comido y que viene siendo así:

Un engendro lleno de bichos del mar al que infelizmente llamáis PAELLA. No es mi deber meterme donde no me llaman y es posible que os enfadéis, pero eso NO es una paella. Digo que no os enfadéis porque cuando se desvela esta verdad muchos se pillan un cabreo de agárrate y no te menees, como cuando le dijeron a mi hermano que los reyes magos eran *** *****.  Será que vivir en la ignorancia abre las puertas a la felicidad o algo. O que nos hemos hecho en la cabeza esa imagen de paella de chiringuito, grasienta y asquerosa, y mola tanto poner la imprescindible foto en el album “mis vacaciones 2009″ que descubrir que todo es una pantomima gastronómica nos rompe la jactancia vacacional, el “que paellas que me como” y tal. Pero no seamos tan trascendentes.

La paella no lleva bichos del mar. Ni lleva caldo de pez. Ni nada de eso. Porque la paella es un plato de INTERIOR, de huerta, y hasta donde todos sabemos no hay mar en el interior. ¿Por qué algunos botiflers llevan años vendiendo paellas de bichos del mar? Bueno, básicamente porque el madrileño central es un tipo que, cuál metafísico, quiere que la realidad objetiva se adapte a sus ideas, en lugar de adaptar sus ideas a la realidad objetiva. Es decir, el madrileño piensa: Valencia – Playa; Playa – Mar; Mar – Bichos del Mar. Ergo: Playa-Bichos del Mar. Ergo: Paella – Bichos del Mar. Así se quedará más contento. El valenciano de chiringuito no duda en estafarle. Si el pobre madrileño viene con esa idea en la cabeza… Al madrileño, que va obnubilado con la promoción que le han vendido, cual Landa y las suecas en Benidorm, no se le ocurre pensar que en Valencia también hay un interior y que el arroz se cultiva en tierra y no en mar. Y el ingrediente fundamental de la paella es el arroz.

Paella, por cierto, significa “sartén”, que viene del latín “patella”, igual que en italiano se dice “padella”. Esto sienta también fatal a los madrileños, que dicen “paellera” y cuando les corriges se cabrean. “¿Entonces que te comes, el cacharro? ¡Eso es absurdo!” Oh, dios, rompiendo mitos. La analogía más cercana que se me ocurre es: “¡Pero cómo va a girar la tierra alrededor del sol! ¡Eso es lo más absurdo que he escuchado jamás! ¡Y encima dirás que la tierra es redonda, ¿no? Entonces, ¿por qué no nos caemos?” (…). No se puede ser tan simple, pero el madrileño central gusta de adaptar la realidad objetiva a sus ideas. Alma de cántaro, ¿cuándo comes puchero, estás comiendo un puchero? Y cuando comes una olla de carne, ¿te estás comiendo la olla? “Plas, plas” (onomatopeya de dos bofetones) ¡reacciona hombre y sal de tu histeria! ¡Es la tierra la que gira alrededor del sol!. Un ejemplo de lo que es una paella, a pelo:

Entonces, ¿qué lleva una paella?. Básicamente: Arroz, Conejo, Pollo, Bajoca (judía verde ancha), Garrofó (judía blanca ancha). Si nos ponemos en plan ortodoxo, quitamos el pollo, dejamos el conejo y metemos pato o caracoles. Pero tampoco vamos a llegar a esos extremos ahora. Su aspecto debería ser algo así:

Si amigas, nada que ver con lo que os coméis normalmente. Hay arroces con pescado (arroz abanda, quizá el mejor) que no se parecen tampoco a la “paella de mierda-marisco” que os han estado colando todo el verano. Si queréis arroz con pescado, probad ese. No los platos-estafa de chiringuito que encima pagáis. Espero que vaya quedando claro, no me volváis a tocar los pelendengues con las paellas esas falsas que os venden, you  don’t fuck with the Jesus.

Vale, es que me voy a Valencia, ¿dónde pido una paella? Me temo que vas a la costa. Entonces, lo primero que tienes que saber es que dificilmente tendrás cerca un sitio donde comer paella. A pie de playa no se come paella. En los chiringuitos, no se come paella. Una paella no es un plato de arroz amarillo. Una paella es una gran sartén con asas, has de sentarte en una mesa y te la ponen ahí. Entonces tendrás que ir hacia el interior. Conforme más vayas hacia el interior, más probabilidades hay de que donde te ofrezcan paella sea un buen sitio de paella. ¿Ves esos sitios donde pone un cartel en numerosos idiomas que pone PAELLADOR? Jamás, JAMÁS, pidas una paella ahí. ¿Esos sitios con welcomes en inglés y demás? NO pidas paella ahí. Será una estafa para guiris (en generla, en cualquier sitio, si están las cartas en cien idiomas con cientos de fotos en la puerta, el sitio es malo… en Madrid tenemos más sitios de esos, ¿entras? Yo tampoco. No hagas lo mismo en Valencia). Vete “hacia dentro” y busca paella, encontrarás.

Una vez estés en el restaurante, no empieces a joder “es que no tengo plato”. La paella se come directamente, valga la redundancia, de la paella. Se come del recipiente y con cuchara. Si quieres tomar un paellot en condiciones, aprende esta lección. Agarra la cuchara, come del recipiente e hínchate. Así se come, no tiene más secreto más allá de romper tus esquemas mentales de arroz grasiento de chiringuito.

Si os animáis a hacer en casa una paella en condiciones, os copio en breves una receta de una web que está bastante bien. Pero primero:

1.- La paella. El recipiente donde vas a hacer el arroz debe ser una paella poco profunda. El arroz queda mejor en capa fina, queda todo igual. Cuando la capa es profunda queda menos suelto, más pastoso, más apelmazado. No, no vuelvas a ser básico, no se trata de que sea profundo. Es otra tontería que decís “¡vaya timo, si aquí no hay casi arroz”, sólo porque la cuchara toca fondo en seguida. La paella, a lo ancho, no a lo profundo. Venden unas paellas profundas megaantioxidantes y toda la pesca. Es un timo, no las compréis. Si queréis paella para cuatro, paella ancha. Si la queréis para ocho, más ancha. Si la queréis para doce, más aún. Si no tenéis donde guardarla, comprad dos. Pero no profunda.

2.- El fuego. Esto es la jodienda principal. Si nos ponemos puros y duros la paella la deberíamos hacer a la leña, pero ¿quién puede hacerla a la leña en casa? Casi nadie. Así que os tenéis que hacer con un fuego paellero, que es un instrumento que enganchas al gas de casa, un instrumento redondo que saca un fuego redondo que abarca toda la superficie de la paella. “Es que tengo vitro”… pues vas dao.

Ahora, al lío:

INGREDIENTES (para 4 personas):

  • 500 gr. de pollo
  • 500 gr. de conejo
  • 300 gr. de bajoca (judía verde ancha)
  • 250 gr. de garrofó ( judía blanca ancha)
  • 100 gr. de tomate
  • 400 gr. de arroz
  • 100 cc. de aceite de oliva virgen
  • Azafrán o colorante alimentario amarillo
  • sal
  • pimentón
  1. Calentar el aceite en la paella (sartén). Cuando empiece a humear, añadir el pollo y el conejo troceados. Freir a fuego medio hasta que queden dorados.
  2. Añadir la bajoca troceada y el garrofó, y sofreir junto a la carne durante dos minutos.
  3. LLevar la carne y la verdura a los bordes de la paella, y en el centro, sofreir el tomate rallado y una cucharadita de pimentón durante un minuto, removiendo bien para que no se queme el pimentón.
  4. Añadir agua, hasta el borde de la paella, y sal.
  5. Dejar cocer todo durante 30 minutos, o hasta que el caldo haya bajado hasta los remaches de las asas de la paella. Comprobar la sal.
  6. Añadir el azafrán o el colorante, y seguidamente, el arroz, repartiéndolo por toda la paella. Los 10 primeros minutos de cocción del arroz, a fuego fuerte, después, se rebajará. No remover el arroz.
  7. Cuando el caldo se haya evaporado, sacar la paella del fuego y dejar reposar cinco minutos.

Consejos:

  • El arroz, una vez repartido por la paella, debe removerse lo menos posible. De lo contrario, irá soltando su almidón y al final, el grano no quedará suelto.
  • Si el arroz parece ya cocido, pero todavía queda mucho caldo, subir el fuego al máximo para que el caldo se evapore lo antes posible.
  • Por el contrario, si el arroz sigue duro, y queda poco caldo, bajar el fuego para que cueza a fuego lento y, cuando el caldo se haya evaporado, si el arroz sigue duro, quitar del fuego la paella y taparla con papel de aluminio, o un trapo humedecido, y dejarlo así algunos minutos.

[Sacado de:

http://www.web-valencia.com/recetas-paella-valenciana.htm]

Un video de un señor muy majo haciendo paella:

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Arroz meloso con conejo

Publicado originalmente en Rebeldes en la Estrella de la Muerte, 26 de Diciembre de 2008

Para que no digáis que no os doy ideas y por eso vais al Burger King, os paso mi nueva hazaña. Estando un día en casa, vi en TVE el programa de por las mañanas que tiene Inmaculada Galván y allí conectaban con un restaurante de Guadalajara en el que hicieron arroz con conejo. No se me quedó la receta en la cabeza, aunque si varias cosas, por eso decidí fusionar lo que se me había quedado con partes que yo me inventé y esta es la receta que hice:

Ingredientes (para cuatro):

– Un conejo entero, con su hígado, corazón y riñones

– Una cebolla

– Un pimiento verde

– Un pimiento rojo

– Un par de zanahorias

– Un cuarto de calabaza

– Un tomate

– Un vaso de vino tinto

– Arroz

– Orégano

– Tomillo

Procedimiento:

– El día antes de comer, ir a la carnicería a comprar el conejo. Pedirle a la carnicera o al carnicero que nos lo trocee. Al llegar a casa, echar orégano y tomillo al conejo troceado, para que vaya cogiendo sabor

– Ya el día que lo vamos a comer, picamos todas las verduras y las sofreímos en una olla. Primero la cebolla a fuego lento, hasta que se va pochando, luego vamos metiendo los pimientos, la calabaza, la zanahoria y el tomate. Muy despacio

– Cuando ya lleva un rato, le echamos el conejo troceado para que se vaya haciendo

– Cuando el conejo empiece a tener color, le echamos el vaso de vino tinto. Este vaso, junto al jugo que han ido soltando las verduras, va formando un caldito. Ponemos el fuego fuerte y lo dejamos un rato para que el alcohol del vino se reduzca

– Cuando ya lleva un ratillo (5-10 minutos, siempre a ojo), le añadimos el arroz. Una taza por persona y el doble de tazas de agua, más una que le ponemos de regalo porque quedemos que quede en el punto medio entre meloso y caldoso

– Lo dejamos diez minutos y nos lo comemos. Con lo del tiempo y el arroz, pueden ser diez minutos, pueden ser once, con esto yo prefiero probar un poco o echarle un vistazo antes que ser estricto con el tiempo. Recordad que el agua no se va a evaporar del todo porque le hemos echado un vaso más. Además de esto, ya incluso tenía algo de líquido por el vino y el jugo que han ido soltando las verduras. Por cierto, en relación a esto, hay gente que me ha dicho que por qué no echar un caldo de algo para hacer el arroz. Lo que yo digo siempre es que con las propias verduras, el vino y el conejo ya se va generando ahí un caldo, por lo que con el agua basta y yo no aconsejo echar caldo

– Después, se come. Recuerden que es el hombre el que espera al arroz, no el arroz el que espera al hombre

¡Esto es todo amigos!

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