Hamburguesa en Soul Kitchen

Como ultimamente ando de aquí para allá no llevo esto al día porque tampoco paro por caso para ponerme con mis cuchucientas recetas. Al paso que vamos,  termino para 2038, pero bueno, hay vida más allá y seguimos con nuestro tour de las hamburguesas.

Esta vez nos ha tocado ir a Soul Kitchen, que está donde Cristo perdió la gorra, en Sanchinarro. Sanchinarro es un barrio nuevo de esos espantosos, cuyo urbanismo es despreciable, tanto como la gente que decide irse a vivir ahí sin ninguna coacción. La gente que decide ir a vivir ahí libremente tiene un mal gusto que no veas y es gente que me cae mal. Así, a su libre albedrío, habrase visto…

El caso es que en este barrio infernal tenían este local y allí que fuimos. De entrantes, fingers de pollo con salsa agridulce y aros de cebolla. Luego, las hamburguesas, cada uno pidió una diferente, yo volví a pedir una con guacamole, no se por qué. La carne estaba estupenda, la pides al punto y te la ponen al punto, lo cuál no es demasiado normal. Jugosa y muy sabrosa. Con las patatas fritas hubo disparidad de opiniones, a algunos nos gustaron más y a otros menos. Y con los postres, lo mismo, pedimos diferentes y no hubo consenso total acerca del mejor, tal vez el brownie y la tarta de zanahoria.

El ambiente, lo que se suele decir, familiar. Discos de vinilo plastificados como manteles individuales y música soul sonando. Tenían más de cuatro diferentes cervezas en la nevera, pero no estaba en vena, ni pregunté por ellas. Para llamar a los camareros te ponen un pulsador en la mesa que vibra en el bolsillo de un señor hasta que nadie lo desactiva. Una cosa fascinante, de otra galaxia. Que te deja loco oyes.

Y así fue nuestra excursión, que tuvo como es menester su copa posterior en el Café Ruiz de Malasaña (un timo de sitio, así lo digo, caro de narices y no tienen ni idea de lo que sirven, por lo menos el sitio tiene encanto) y al Red Bar a echar unos juegos.

El día comenzó en un banco en la Plaza de Chamberí, donde hacía cosa de diez años que no estábamos sentados las mismas personas… ¡pero eso es otra larga historia!

Soul Kitchen

C/Príncipe Carlos, 44

Metro Ligero Blasco Ibañez

Sanchinarro, ese sitio tan feo

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