La vuelta al mundo en cuchucientas recetas: Afganistan. Qabuli Palao

Esta es la receta con la que más nos hemos divertido hasta el momento y además la que más nos ha gustado, por lo que os recomendamos más especialmente que nunca que la leáis atentamente y sobretodo la pongáis en práctica.

Viene de las lejanas tierras de Oriente Medio, de Afganistan. Ay, Afganistan, ese país en el que el glorioso héroe Rambo ayudó a los talibanes a combatir a los malvados soviéticos. Luego un presidente con pocas luces decidió que se escondía ahí Bin-Laden y lió la de Dios (o Alá). Pobres afganos, metidos en medio de todos los fregados. Sus recursos y su situación geopolítica les dan muchos dolores de cabeza. Me encantaría poder viajar por Afganistan porque quien ha viajado por ahí dice que es la gente más hospitalaria que te puedes encontrar, pese a todas sus guerras y al imperialismo que les tiene bien jodidos. Así que un saludo para los afganos y mucha fuerza, que están bien puteados.

La gastronomía de este país me resulta de lo más atractivo, en general todo lo oriental, por la cantidad de especias, de sabores, combinados , tan complejo y a la vez tan sencillo.

QABULI PALAO

Ingredientes (para 2)


Aceite de Oliva

1 cebolla cortada en dados

200 gramos de cordero

Canela

Clavo aromático

Cardamomo

Comino

Garam Massala

2 zanahorias

Azucar

Pasas

Almendras

Pistachos

Dos tazas de arroz basmati

Azafrán

Agua y sal

Elaboración

POR UN LADO:

En una olla mediana, sofreímos la cebolla hasta que quede caramelizada. Después añadimos el cordero cortado en dados, lo sofreímos todo junto y añadimos un poco de sal y una pizca de canela, cardamomo, clavos, comino y garam massala.

Todo esto según os dicte el sentido común, he visto por ahí recetas que dicen “un cuarto de cuchara de café de…”. Bueno, mezclamos un poco y metemos cuatro tazas de agua, dejándolo un rato para que se vaya haciendo un caldo de cordero y especias.

POR OTRO LADO:

Mientras se hace todo eso, cortamos en tiras las zanahorias. Lo mismo, quien dice tiras dice “como más te guste”, pero así luego queda bien para la presentación.

Aquí no hay ortodoxia, vale ser punki también. Las ponemos a freír en una sartén con un poco de azucar hasta que queden tiernas. Las sacamos. En la misma sartén sofreímos las pasas. Las sacamos. Tostamos vuelta y vuelta las almendas. Las sacamos. Y los pistachos, que nos habrán proporcionado un cierto tedio por pelarlos uno a uno, los metemos en esa sartén y ejecutamos igual, pim-pam-pum y sacamos.

Y OTRO LADO:

El cordero ya está hecho, habrá pasado una media horilla, hay un caldo riquísimo y tal. Pues sacamos el cordero y en el caldo que queda cocemos el arroz basmati, añadiéndo un poco de agua si vemos que no va a ser suficiente con el caldo. Dejamos que se haga ahí todo, tarda unos 20 minutos pero hay que estar pendiente. A esto le añadimos un poco de azafrán mientras se hace.

PRESENTACIÓN.

Bueno, pues con el arroz ya hecho, cogemos una fuente y lo ponemos todo ahí. Después se pone encima el cordero. Y finalmente la zanahoria, pasas, pistachos y almendras. ¡Y a comer oiga!

 

¿Y para beber?

Se me hace una combinación dificil porque los sabores son muchos e intensos. Por un lado, el cordero es muy predominante e igualmente lo son las especias, todo además con un punto dulce. Tal vez una Tripel, como la Westmalle Tripel, haría la machada. Al ser fuerte, afrutada, algo especiada si se quiere, podría combinar con toda la mezcla de sabores. Y por qué no, una IPA podría ser una perfecta acompañante de este plato

Conseguir los ingredientes

En esto de conseguir los ingredientes como sabéis siempre pongo como referencia mi barrio, La Guindalera, a partir de ahí busco en el barrio y luego lo más cerca que puedo.

Bueno, pues como siempre, la cebolla, la zanahoria, el azúcar… todo eso hay que tener en casa y si no tenéis, en el supermercado más cercano, en mi caso suele ser el Eroski de Francisco Silvela, aunque aprovecho para decir que a ver si ponen más cajeras porque es un cachondeo esto ya.

Las especias: siempre hay que estar bien surtido de esto en casa, cuantas más se tenga, mejor. Comino, clavo, azafrán se encuentran en cualquier sitio. El cardamomo y el garam massala son algo más difíciles, pero en cualquier gran ciudad ya se pueden encontrar. En La Guindalera no tenemos, pero nuestros vecinos de La Elipa sí tienen tienda india en la c/ San Emilio, 4, se llama SABRI. El dependiente no es que sea el tipo más colaborador que hay en la tierra, pero tienen muchas cosas. Puede que no todas, puede, pero quien sabe. En Lavapiés al parecer hay millones de tiendas pero eso es lo que yo tengo más cerca. Ahí conseguí el cardamomo y el garam massala.
Pasas y frutos secos creo que se puede encontrar fácilmente o en supermercados o en tiendas de variantes como las típicas de Hermanos Ortiz u otras.

El cordero ya lo tenía en casa de cuando hicimos Arrosticini. Siempre recomiendo comprarlo en Nuevo Silvela, en Francisco Silvela 52.

Y esto es todo amigos. Como hablábamos de Rambo en Afganistan, veamos esta emotiva escena

Próxima estación: Aguascalientes, México


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