La vuelta al mundo en cuchucientas recetas: Argentina. Panqueques con dulce de leche

Volvemos a América Latina y vamos a pasar por Argentina. Nos era imposible hacer un asado dado que no vemos la manera de hacerlo como corresponde en nuestro pequeño Palacio Real, así que nos decantamos por el célebre panqueque con dulce de leche. Como se ve, un panqueque es un crepe y el dulce de leche pues es dulce de leche, así que no nos enrollemos y vamos al ataque.

PANQUEQUE CON DULCE DE LECHE

Ingredientes:

Para el dulce de leche

1 litro de leche

500 gr de azúcar

2 cucharadas de bicarbonato

1 vaina de vainilla

Para los panqueques

2 huevos

220 gr de harina

1/2 litro de leche

Un limón exprimido

ELABORACIÓN

Lo primero que vamos a hacer es el dulce de leche. Esto lo hemos querido hacer de cero para hacer una cosa nueva que nunca habíamos hecho antes. El dulce de leche se vende en botes que están buenísimos, pero mola de vez en cuando hacerlo en casa, por lo menos para ponerte un disco de La Polla Records e ir haciéndolo mientras lo escuchas.

El proceso no es difícil. Es largo, pero no difícil. Ponemos la leche en una cazuela y la llevamos a ebullición, cuando entra en ebullición bajamos el fuego y le añadimos el azúcar y la vainilla. Estando a fuego lento, de tanto en tanto removemos. ¡Ojo! De tanto en tanto. Por ahí dicen “sin dejar de remover” y te eternizan. No hay que estar removiendo constántemente, sólo darle varias vueltas sin apartarse de su lado. Al cabo de unos quince minutos le echamos el bicárbonato que es lo que le va dando color tostadito.

Básicamente hay que ir removiendo de tanto en tanto y más o menos al cabo de una hora está hecho, pero hay que ir comprobándolo. Unos dicen que el secreto es que cuando remueves ves el fondo de la olla, eso puede que sea demasiado tarde porque si está tan espeso en caliente, cuando lo enfríes estará demasiado duro. Otra tesis es la de echar una gota en un plato y ponerlo en vertical, si la gota no baja, ya está hecho. Al final lo que hace falta es “ojo de abuela argentina”. El tema es que lo sacas y una vez sacado lo dejas enfriar. Como harás un mogollón, lo usas para los panqueques o para lo que quieras.

Para hacer los panqueques es más fácil , metemos todos los ingredientes en la batidora, lo batimos y luego en una sartén con mantequilla vamos echando y vamos haciéndolos por las dos caras.

Finalmente rellenamos y comemos. Es un postre buenísimo, sobretodo para los muy golosos, es una gordura total pero la vida no tiene sentido sin estas cosas.

¿Y para beber?

En el mundo cervecero puede parecer muy evidente, pero para las gentes del común no es tan sabido lo bien que va con el postre una stout. En nuestro caso escogimos la wheat stout de fabricación propia. Es wheat stout porque iba a ser una dunkelweizen pero nos equivocamos con los ingredientes y salió eso y estaba bueno.

Conseguir los ingredientes

Son todos facilísimos de encontrar. Si se quiere buscar el dulce de leche ya fabricado, también es fácil ahora mismo en cualquier supermercado.

Próxima parada: Arizona

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La vuelta al mundo en cuchucientas recetas: Argelia. Cous cous

Buenas gente, ¿cómo vamos? Aquí seguimos con nuestro recorrido por el mundo y nos acercamos al norte de África para ver un poco la gastronomía de Argelia. Creo que en general la gastronomía del Norte de África va a tener muchas similitudes entre los diferentes países, pero bueno, siempre es una manera de irse acercando y probar diferentes platos.

Con la “A” toca Argelia para empezar y vamos con un couscous, que es el plato nacional y que por lo visto es parecido aunque no exáctamente igual al que se hace en Marruecos.

COUS COUS

Ingredientes

Trozos de calabaza
2 calabacines
1 nabo
4 zanahorias
1/2 kg. de col
1kg. de cous-cous
1/2 kg de pollo
1/2 kg de cordero
Un bote de garbanzos

Harissa , Ras-el-hanout , azafrán y aceite de oliva

Elaboración

Primero vamos a dejar medio hecha la carne, que habremos troceado (o podemos pedir que nos la troceen), para lo que con un poco de aceite le daremos un par de vueltas para dejarla marcada, añadiendo las especias (un poco de harissa y ras-el-hanout). Una vez hecha, reservamos.

Después sofreímos todas las verduras salvo el garbanzo y la col, troceadas también, en la misma sartén que habíamos usado. Y reservamos.

Ahora vamos a usar una cuscusera. Una cuscusera es una olla que tiene dos partes, la olla propiamente dicha y un “piso” que se pone encima que tiene unos agujeritos y es para hacer al vapor. En realidad no tiene por qué ser la cuscusera propiamente dicha, si sabéis de lo que hablo puede incluso que ya lo tengáis en casa y no le llaméis cuscusera.

Bueno, en la parte de abajo de la cuscusera, la olla propiamente dicha, añadimos la carne y echamos dos litros de agua, ponemos a cocer y añadimos las verduras, los garbanzos y la col troceada. Los garbanzos he usado de bote por ir más rápido.  Dejamos cociendo unos quince minutos.

Después ponemos la parte de arriba, o sea, la cuscusera propiamente dicha, y ahí echamos la sémola.

Ahora al loro porque esto hay que hacerlo bien. A los cinco minutos cuando empieza a salir vapor entre la sémola, se coge, se saca de la cuscusera y se mete en otro recipiente, se remueve y se hidrata con un poco del caldo que se va haciendo abajo. Lo volvemos a poner en la cuscusera .Esto lo volvemos a hacer tres veces más, cada quince minutos, echando también un chorro de aceite de oliva. Con el caldo que le vamos añadiendo la sémola se hidrata y se va cocinando, si no se queda dura. En la última tanda se añade el azafrán.

Y así queda ya hecho, al cabo de unos 45 minutos. Para presentar, se pone la sémola haciendo una montaña y se pone la carne y verduras por encima, después se riega con más caldo del que ha quedado hecho y si se quiere se pone uno harissa, que es una pasta picante. Y eso es.

Este plato me encanta aunque nunca lo habíamos hecho por el método tradicional, siempre habíamos buscado atajos. Es una maravilla y con las especias (que os he puesto que sólo pongáis al principio por si no os gustan mucho, pero como a mí me gustan le puse tres veces) acaba oliendo toda la casa de maravilla.

¿Y para beber?

Volvimos a acompañar con una Calvinus, que es una witbier o cerveza blanca, por el mismo motivo que la kabsa, pensamos que al ser una cerveza ligeramente especiada iba a acompañar bien a este tipo de platos.

Conseguir los ingredientes

Sémola creo que en Madrid ya tienen en todos los supermercados. Si no, alrededor de la mezquita de la M-30 hay algunas tiendas donde se puede conseguir, al igual que las especias y la harissa. La Harissa también se puede conseguir en La Guindalera en una tienda nueva que hay en Gomez-Ulla que se llama Sabores del Mundo.

La cuscusera, en los alrededores de la Mezquita también hay.

Verduras, carnes y demás, en vuestro mercado de confianza, nosotros como siempre o en el Mercado de La Guindalera o en Nuevo Silvela.

Próxima parada: Argentina

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Uff! y Brie de Melun

El queso de la izquierda es catalán y se llama “Uff!”, es de leche de cabra y pasta blanda. La corteza la han lavado con cerveza Moska de Girona. El nombre le va fenomenal, es lo que dices al tomarlo.

El de la derecha es francés y se llama “Brie de Melun”, es de vaca y también blando, este es un clásico.

A veces por las noches cogemos quesos y eso es la cena. Si acompaña una buena cerveza, o un buen vino (aunque esto es más complicado, con queso) , mejor. Estamos intentando aprender más. !Siempre intentamos aprender más!

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La vuelta al mundo en cuchucientas recetas: Aragón. Migas

Vamos con un clásico de la península, en su variante aragonesa. No conocía casi nada de la gastronomía aragonesa y esto puede ser un pequeño acercamiento. Me ha faltado el Ternasco, será para otra ocasión

MIGAS ARAGONESAS

Ingredientes

1 barra de pan de ayer

Longaniza de graus al gusto

2 dientes de ajo

1 cebolla

Manteca de cerdo

Sal y aceite de oliva

Elaboración

El pan del día anterior, lo desmigamos y lo envolvemos en un trapo húmedo.

En una sartén sofreímos, en una cucharada de manteca de cerdo, los dientes de ajo picados y la cebolla también picada. Después, ahí mismo le damos varias vueltas a la longaniza que habremos troceado y quitado la piel.

Añadimos un poco de aceite de oliva cuando esté hecha la longaniza y echamos las migas, damos varias vueltas y ¡eso es todo!

Se supone que luego se comen del propio recipiente pero nosotros nos las servimos en el plato

Es un plato ya conocido para nosotros en el que la variante principal era la longaniza de graus, que debo decir que es un gran tipo de salchicha no muy fácil de encontrar por aquí.

¿Y para beber?

En este caso pensamos que la longaniza iba a dar mucho sabor y por eso nos decantamos por una doppelbock, por el sabor algo tostado que iba a combinar muy bien con todo

Conseguir los ingredientes

Sólo es difícil de conseguir en Madrid la longaniza de graus. Yo la conseguí en la Casa de Aragón, que está en Plaza de República Argentina, 6, Metro República Argentina. Hay que entrar en el bar y allí se pide.

La manteca de cerdo en cualquier carnicería del mercado te la pueden proporcionar. En supermercados puede ser más difícil. Se puede pasar sin ella pero la jugosidad que da, aunque no es lo más sano del mundo, es un punto.

Próxima parada: Argelia

 

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La vuelta al mundo en cuchucientas recetas: Arabia Saudí. Kabsa

En la foto veis un plato de Kabsa, que es el plato nacional de Arabia Saudí, consistente en un arroz muy especiado con pollo, muy sabroso. Personalmente me motivan mucho estas comidas de la península arábiga o el norte de África, creo que le podemos sacar muchísimo partido y encontrar muy buenos sabores.

Kabsa

Ingredientes

3 Pechugas de pollo

Arroz basmati

1 Zanahoria

½ Pimiento verde

3 Tomates rojos

2 Cebollas moradas

Dientes de ajo al gusto

Jengibre

Nuez moscada molida

Ralladura de limón

Azafrán

1 Cucharadita de cardamomo

Canela en polvo y/o en rama

Sal y pimienta

Hojas de laurel

Comino

Coriandro

Clavos

Pasas

Almendras

Pistachos

Piñones fritos

Para el macerado:

2 Cucharadas vinagre

2 Cucharadas zumo limón

Hoja de laurel

1 Cucharada tomate triturado

1 cucharada de pimienta de Jamaica

1 cucharada de pimienta blanca

Cayena

Cúrcuma

Jengibre

Sal

Aceite de oliva

Agua

Para la salsa:

½ litro de caldo de pollo

1 Cebolla

2 Tomates grandes

2 Dientes de ajo

1 Cucharada de tomate triturado

Canela molida

1 apio picado

Sal

Elaboración

No os asustéis porque lleva muchos ingredientes pero luego es bastante fácil de hacer. La clave es la paciencia y hacer todo con calma. Al final se trata de que vaya cogiendo aromas.

Un par de horas antes de comenzar (o la noche antes), preparamos el macerado en un bol y dejamos el pollo ahí en remojo. Esto parece que es una chorrada pero hace que se impregnen los sabores que da gusto.

Luego ya, cuando nos ponemos en faena, lo primero que hacemos es remojar el arroz basmati que vayamos a tomar (una taza por persona es lo que suelo hacer yo) y lo dejamos escurrir un rato. No se por qué pero esto siempre se hace con el basmati, me pregunto si tendrá sentido.

Tras picas la cebolla morada, zanahoria, pimiento y ajo lo rehogamos un rato, lo típico, hasta que está rehogada, que es cuando la cebolla está transparente. Añadimos todas las especias (jengibre, nuez muscada, canela en polvo y en rama, rayadura de limón, comino, coriandro, cardamomo, clavo) y seguimos removiendo. Después añadimos el pollo troceado y cuando esté dorado añadimos el tomate triturado y medio litro de agua caliente, dejándolo media hora.

Una vez hecho el pollo, lo retiramos y en esa misma cazuela añadimos el arroz y caldo de pollo hasta que cubra y un poco más dejándolo cocinarse 20 minutos. Si falta caldo, añadimos más y si falta más añadimos agua.

Cuando se está haciendo el pollo, vamos preparando la salsa rehogando todos los ingredientes y un poco de caldo, además de una cucharada de salsa de la cazuela en la que se está haciendo el arroz. El apio lo añadimos al final.

Ya finalmente, damos un par de vueltas al pollo en una sartén y lo añadimos al arroz, que ya habremos quitado del fuego, añadiéndole salsa y los frutos secos y pasas para adornar.

Como veis es un plato que lleva muchas cosas pero no es nada difícil de hacer pues sólo hay que ir añadiendo todo. Con todas las especias y sofritos que lleva va cogiendo muchos sabores, está buenísimo.

¿Y para beber?

Imagino que en Arabia Saudí esto será una barbaridad digna de castigo, pero el maridaje escogido fue una Calvinus, una witbier (cerveza blanca, de trigo). El motivo de escoger esta cerveza es que las witbier llevan especias en su elaboración y no se, pensamos que combinaría bien y combinó.

Conseguir los ingredientes

Esto me maravilló porque resultó que tenía en casa CASI TODOS los ingredientes antes de tener que ir a comprarlos… y es que con esta historia de las recetas del mundo, estamos montando una despensa impresionante.

El arroz basmati ya lo tenéis en cualquier supermercado. Cebolla, ajo, zanahoria, pimientos, pollo… también hay en el mercado, yo siempre al de La Guindalera, haciendo barrio. Frutos secos en bolsas, en las tiendas de variantes o en el super también. Caldo de pollo, lo podéis hacer y si no, en el super.

Especias: Algunas, como canela, clavo, pimienta blanca, laurel, azafrán, cayena, las podéis encontrar también en cualquier supermercado.

Las más raras, como cúrcuma o pimienta de jamaica, podéis ir al centro a Spicy Yuli, donde tienen muchísimas especias, C/Valverde, 42. De ahí es la pimienta de Jamaica que usamos. Cosas como la cúrcuma, en tiendas Indias como Sabri, en la C/San Emilio, en La Elipa.

Lo bueno es que muchas cosas una vez las compras te duran un tiempo y si eres cocinillas vas tirando de ahí.

Próxima parada: Aragón

 

 

 

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Arroz meloso con setas y berenjena

Este plato se ha gestado tal que así: Hemos abierto el congelador por la mañana y hemos visto que había un viejo caldo de pollo. Lo hemos puesto a descongelar. Llegada la hora de comer y tras unas cañas por La Guindalera (y antes una asamblea igual que muchas otras anteriores, pero ¡más corta!), hemos hecho un sofrito con cosas que andaban por la nevera o despensa: cebolla, ajo, berenjena, unas setas. Después hemos hecho ahí el arroz, añadiéndole pimienta negra y una historia llamada “condimento thai” o algo así que no se sabe de donde salió.

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La vuelta al mundo en cuchucientas recetas: Aosta. Escalopines de ternera a la valdostana

Aosta, el Valle de Aosta, o Val d’Aosta, con capital de dicho nombre (Aosta), es una pequeña región del noroeste italiano, encima del Piamonte, fronteriza con Suiza y Francia que por lo visto tiene muchas peculiaridades lingüísticas y culturales.

Así nos volvemos a acercar a Italia a hacer un plato muy fácil, que como puede deducirse del poco cuidado que pusimos en la foto, hicimos muy rápido. La clave es ir haciendo cosas de Italia que no sean lo típico (aunque no quepa duda de que haremos lo típico).

Escalopines de ternera a la valdostana

(¡cantidades a ojímetro!)

Escalopines de ternera

Jamón york

Queso Fontina

Sal y Pimienta

Elaboración

Es muy fácil. Se marcan los escalopines por un lado (¿20 segundos?) y se le pone encima una loncha de jamón, queso fontina (que es un queso para fundir), sal y pimienta, y poco más. Vale, después del Pepperpot de Antigua y Barbuda nos apetecía ir a lo fácil.

Cuando estuvimos investigando vimos que esto de la valdostana es una elaboración propia del Val D’Aosta que consiste esencialmente en hacer cosas con queso fontina (que es de dicha región) fundido. Como se ve, muy fácil de hacer, perfectamente realizable cuando se tiene prisa, como coincide que fue el caso.

¿Y para beber?

Los sabores tostados que quedan al hacer algo a la plancha van muy bien con las Brown Ale, o así nos lo parece, por eso nos decatantamos por acompañar este plato con una Cibeles Castaña.

Conseguir los ingredientes

Para los escalopines de ternera hay que dar con un carnicero que te entienda cuando se lo pides y el nuestro del barrio,  Carnes Nuevo Silvela lo entendió fácil. Jamón de york hay en todas partes. El Queso Fontina lo tienen siempre disponible en la célebre tienda de quesos Poncelet, tan célebre es que ni pongo la dirección, ¡para que la busque quien quiera!

Próxima parada: Arabia Saudí

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¿Recordáis el TAB?

¿Recordáis el mítico TAB? A mí me recuerda a mi infancia en Valencia, mi padre siempre tenía en la nevera esta bebida. El TAB era (en realidad, “es”) un refresco de cola sin azúcar y sin cafeína, o sea, una especie de predecesor de la Coca Cola Light Sin Cafeína, vaya, una guarrería, fabricada por Coca Cola Company.

El caso es que esto para mí era algo muy ochentero, lo asociaba a “Barrio Sésamo” y a “Con las manos en la masa”, al Mater de Paterna (que es donde yo iba a preescolar) y a cosas así. Pero hete aquí que el pasado verano me dijo la novia de un colega, andaluza ella, que en Sevilla había TAB. Como soy un desconfiado le dije que ni de coña. Y aparece un par de meses después ¡con una lata de TAB!

¡Cosas veredes que farán fablar las piedras! Investigué sobre el tema y resulta que en España SÓLO se distribuye en Andalucía y Extremadura, pero no en el resto del Estado. ¿Qué tendrá el sur, que tienen este privilegio? Quien sabe.

Así que nada, que el otro día me bebí un TAB y volví a tener 6 años, y me vi en la cocina de mi casa vieja abriendo la nevera y correteando por el pasillo.

Por cierto, sabe a guarrería con gas, como siempre supieron todas estas cosas.

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Cata de whiskies

El viernes invitamos a casa a nuestro colega Sabas e hicimos una cata de whiskies improvisada porque tenía acumuladas diferentes botellas y como no acostumbro a beber whisky (ni whiskey ni bourbon) no sabía ni como era cada uno, así que decidimos probar dos centilitros de cada uno.

Este, el Mag’5, es el que menos nos gustó. Lo hace Destilerías MG en Vilanova i la Geltrú, por lo que es un whisky catalán. Nos pareció raro de sabor y no nos dijo nada especial.

Este otro, el White Horse Blended Scotch Whisky, nos pareció algo mejor, suave, fácil de tomar, no es que fuera nada del otro mundo pero vaya, era aceptable. Este y el anterior los ofreceremos a quien quiera tomarlos mezclados con algún refresco.

Esto del Johnnie Walker Black Label ya es otro cantar, nos gustó mucho más, especialmente a mí que soy muy fan de los sabores ahumados, como era el caso. Muy rico.

Con el Maker’s Mark iniciamos el camino del bourbon. No nos manejamos mucho en las diferencias, sólo queríamos probar para ir iniciándonos un poco, así que no puedo explicar lo que es o deja de ser cada cosa. Lo que podemos explicar es si nos sabía bueno o no y este nos supo genial, dulce y al mezclar con agua salía mucho aroma a madera vieja, que resultaba ser muy agradable. Un gran trago este Maker’s Mark.

Y este, el Blanton’s Silver Edition , otro Bourbon de Kentucky, fue el campeón de la noche, sólo al abrir la botella empiezan a salir aromas que a mí me recordaban a cerezas (aunque esto sólo lo decía yo), el sabor era toda una explosión, que dejaba el gusto en la boca largo rato, al ser más fuerte además era más cañero, nos encantó.

Acabando la noche vinieron un par de amigos más, Javi y Manolo, y ya cada uno pudo tomarse un vaso (o dos) del que más le gustara. Y así acabamos la velada, más cultos y tal vez algo entonados, pero para qué demonios vamos a querer nosotros tanto whisky si no es para disfrutarlo con los amigos.

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Cuando Aragón se funde con el Cáucaso

Longaniza de Graus con salsa Adjika, total ná, la cena de ayer.

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